Estado Islámico y carteles de narcotráfico mexicanos; ¿qué tan lejos están unos de otros?

La posibilidad de que estas organizaciones (carteles mexicanos y EI) puedan tener una relación, estén en contacto o simplemente ya estén operando en conjunto es totalmente sostenible. De hecho, la noticia de que el cartel de Sinaloa es “patrocinador” de grupos como Hezbolá o Al Qaeda sostiene que por conducto de contactos colombianos se les vende droga a los grupos terroristas …

(N22) Se ha especulado, no una vez sino varias, que grupos extremistas islámicos operan en México, específicamente en la frontera con los Estados Unidos, con el fin de perpetrar un ataque terrorista en esta nación. Sin embargo, las instancias de seguridad de ambos países han negado que existan células del Estado Islámico (EI) dentro de tierras mexicanas, incluso han asegurado que existen fuertes medidas de seguridad en esta frontera. (1)

Por otra parte, cada año miles de migrantes sudamericanos cruzan la frontera sorteando dificultades y logran llegar a los Estados Unidos; sin embargo, la policía fronteriza asegura que en su límite con nuestro país no es posible la entrada a grupos  terroristas. Aun así no se descarta que células del EI operen dentro de México, si fuera el caso, esto se sumaría a los problemas generados por el crimen organizado ya son lo bastante críticos, en cuestión de seguridad. Los carteles del narcotráfico han generado terror en muchos estados de la Republica, entonces ¿qué los hace diferentes de los grupos extremistas del Islam? ¿o más bien, qué los une?

El gobierno de los Estados Unidos no parece preocuparse por el narcotráfico mexicano, parece prestarle mayor atención al Estado Islámico, no necesariamente porque no represente un obstáculo para sus intereses políticos o económicos, sino porque sus intereses verdaderos están en Medio Oriente. El petróleo, es el recurso no renovable más buscado por los norteamericanos desde hace muchos años. Este podría ser el interés más grande de los Estados Unidos que los obliga a querer el control total de estos recursos naturales. (2)

Y en contra parte, ¿qué busca el EI?

Bueno, grosso modo, en Medio Oriente esta organización busca imponer un califato para todos los musulmanes. Así que atentan contra la democracia, atentan contra la libertad de religión, utilizan medios poco ortodoxos para llevar su idea a la práctica: asesinatos masivos, decapitaciones (a periodistas, civiles, cristianos), utilizan coches bomba, ataques de comandos con armas largas contra poblaciones civiles, con el único fin de inspirar miedo entre la población.

En este punto es donde comienza la analogía con los carteles mexicanos. Sí, en México también hay asesinatos masivos, decapitaciones, comandos armados que intimidan a cualquiera que los ve, atentados contra la democracia y la libertad de expresión, extorsiones a la población con el objetivo de intimidar. Ambos grupos reclutan, secuestran a jóvenes de diferentes países, dan trabajo a los sectores más empobrecidos y, posiblemente lo más aterrador, se han infiltrado dentro de los gobiernos. (3)

Aunque no es el objetivo buscar un culpable de las diferentes problemáticas sociales en ambas zonas, resulta un dato interesante mencionar que la intervención militar de los Estados Unidos ya sea en Medio Oriente o en nuestro país, ha sido determinante en el crecimiento de las operaciones de estos grupos armados.

En 2003, el entonces presidente estadounidense George W. Bush envió tropas a Irak dando comienzo a la guerra, bajo los fundamentos de que este último país desarrollaba armas de destrucción masiva. Entre otras razones se especulaba que el grupo terrorista Al Qaeda colaboraba en este territorio, inclusive que escondía a Osama Bin Laden.

Por su parte, en México, el presidente Felipe Calderón decidió declarar la guerra contra el narco en 2007, desplegando a las fuerzas armadas a las regiones más afectadas por el crimen organizado, propuesta que fue secundada por el gobierno norteamericano pero que no arrojó resultados favorables, por el contrario, miles de muertos durante el sexenio de Calderón, que abarcó desde 2006 a 2012, fueron la prueba máxima de que la guerra no estaba yendo por un buen camino. Al narcotráfico se le veía más poderoso. (4) 

Los medios de comunicación contribuyeron a generar esta impresión que el periodista Shaul Schwarz llamó en su documental como “narcocultura”. A través de los narcocorridos, principalmente, se difundió el poder de las mafias de la droga. Estos ejemplos, por demás someros, dejan entrever que de alguna manera indirecta la intervención de nuestro vecino del norte ha sido factor en el desarrollo de estos grupos.

E.U. factor determinante en el crecimiento del EI y el narco mexicano

Los movimientos militares tanto en nuestro país como en Medio Oriente por parte de los Estados Unidos han hecho que estos grupos se empoderen más. ¿Cuál sería la razón de este fenómeno? Al militarizarse la policía estadounidense en la frontera con nuestro país, obligó de manera automática que los elementos del crimen organizado se prepararán mejor. Ex militares o ex agentes de seguridad, tanto de México como de los Estados Unidos, desertores de la justicia, entrenan a sicarios con el objetivo de no representar una baja ante la fuerza militar. En Medio Oriente sucedió de forma similar, la llegada de tropas norteamericanas hizo que grupos armados se organizaran tal como surgiera el EI que se creó para combatir a la intervención de los Estados Unidos. ISIS, como antes era llamado el EI, reclutó jóvenes de clases empobrecidas para entrenarlos y unirlos a sus filas, haciendo con esto que el grupo creciera y se expandiera a otros territorios. (5)

La posibilidad de que estas organizaciones (carteles mexicanos y EI) puedan tener una relación, estén en contacto o simplemente ya estén operando en conjunto es totalmente sostenible. De hecho, la noticia de que el cartel de Sinaloa es “patrocinador” de grupos como Hezbolá o Al Qaeda sostiene que por conducto de contactos colombianos se les vende droga a los grupos terroristas para que éstos a su vez la revendan en Europa, África y Medio Oriente para financiar sus proyectos. Este financiamiento no es otra cosa que la compra de armas, problema que los capos de la droga lo tienen resuelto al conseguirlas en los Estados Unidos. (6)

La DEA (Drug Enforcement Administration), el departamento gubernamental estadounidense de control de drogas, menciona que la unión de estos grupos podría generar el “narcoterrorismo”. Hay investigadores que piensan que el narco mexicano puede ser más perjudicial que el EI, así que siguiendo esa línea, una alianza entre estos grupos extremistas podría ser terrible.

 

Sin embargo, no es tan simple pensar en la unión de islamistas con narcos, pues Al Qaeda, Hezbolá y el EI son muy diferentes. Pese a que el EI nació de Al Qaeda, actualmente están distanciados, fueron aliados hasta febrero de 2014 cuando la organización también llamada ISIS quiso expandir su poder a Siria. Al Qaeda no estuvo al tanto de este movimiento y provocó el cisma. Pero la ruptura no fue únicamente por esta razón, los dos grupos tienen diferencias entre las cuales se destacan los orígenes, objetivos, tácticas, estrategias y el liderazgo. En la cuestión de cómo se mueven ambos grupos, sobresale que el EI prefiere atacar a poblaciones locales mientras que Al Qaeda ha optado más por atacar objetivos extranjeros, entre otras cosas. (7)

Así como no se puede englobar por igual a los grupos islámicos tampoco se debe generalizar al narco mexicano. Según datos de la Procuraduría General de la República, el año pasado se contabilizaron 9 carteles operando en 23 estados del país. En México, la guerra entre narcotraficantes ha estado presente desde el nacimiento de los primeros carteles, posiblemente la rivalidad más conocida entre grupos criminales sea la de los hermanos Beltrán Leyva en alianza con el grupo de los Zetas en contra de los carteles unidos: el cartel del Golfo, el cartel de Sinaloa y la familia michoacana.

EI aún no opera en América.

Por el momento, no hay una alianza explícita entre grupos de Medio Oriente con narcos mexicanos, por lo menos el EI no está ni remotamente cerca de llegar a operar en América ya que sus enemigos son los que ya estarían aquí, nos referimos a Al Qaeda, financiada por cárteles mexicanos y colombianos. Cabe mencionar que la ideología que rige al EI está muy alejada de los intereses del narco. Pese a que el terrorismo ha sido difundido con gran pánico por el mundo, no se olvide que el narco mexicano también mata sin piedad, con impunidad y, lamentablemente, hasta con el apoyo de policías y militares. (8)

Como ejemplo están los casos de Iguala, Guerrero en septiembre del año pasado donde presuntamente policías municipales, federales y sicarios atacaron a estudiantes normalistas de Ayotzinapa y se llevaron a 43 de ellos. Hasta la fecha siguen desaparecidos. O cuando en Tlatlaya, Estado de México, en junio pasado, elementos del ejército ‘fusilaron’, presuntamente a 22 personas en un operativo. Incluso un caso más reciente en Apatzingán, Michoacán, cuando, el pasado 6 de enero, presuntos elementos de la Policía Federal arremetieron contra personas desarmadas.

 

La peligrosidad de cada grupo dependerá de la perspectiva con que se analice el tema, si los terroristas islámicos son peores que los narcos mexicanos o al revés, ¿quienes matan más civiles? ¿qué propósitos ‘defienden’ o por qué medios se mueven? La realidad es que son producto de un retroceso, perpetúan la violencia extrema, dañan los tejidos sociales, están en constante crecimiento pese a las medidas tomadas por los gobiernos y cada vez se vuelven más despiadados en sus acciones violentas.

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