A TIRO DE PIEDRA: LA SOLEDAD DEL GOBERNANTE

En 2016, doce entidades federativas renovarán su gubernatura, por ello desde ahora son comunes los llamados a la calma, a la disciplina, a no “adelantarse”; pero ciertamente, ni tienen la intención real de frenar la carrera por el poder; como tampoco es cierto que los actuales mandatarios mantengan distancia con respecto al proceso sucesorio, pues aunque en el plano formal son los partidos los que designan a los candidatos, en el real son los gobernadores los que inciden, unos más otros menos, en quiénes los sucederán. Es el juego del poder.

Muchas veces se ha escrito, acaso cada vez que concluye una administración municipal, estatal o federal, con respecto a la “soledad del gobernante”, pero esa soledad es aceptada, concertada incluso, por quien en algún momento detenta el poder, en aras de construir el proceso sucesor; pero justamente es en esta etapa en la que disentir puede ser asumido como traición; y aunque el riesgo es alto, tienen los actores que tomar la decisión de dar el paso por donde se les indique, caminar definiendo la ruta propia o permanecer en la indefinición, que es esta última la peor de las opciones.

Políticos ha habido en este país que han marcado una diferencia en la forma de acercarse o permanecer en el poder, uno de ellos recién fallecido, Manuel Camacho Solís, quien rompió en 1993 la llamada “disciplina” del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de aceptar la determinación presidencial de la sucesión en el Poder Ejecutivo federal. Desde el “berrinche” de Camacho, al inconformarse abiertamente por la designación de Luis Donaldo Colosio como candidato (a la postre asesinado), la frase atribuida al cetemista Fidel Velázquez “el que se mueve no sale en la foto” no volvió a tener vigencia en ningún nivel de gobierno, y así ha permanecido hasta ahora, cambiando incluso el sentido de la que fue una máxima política, pues ahora “el que no se mueve, no sale en la foto.”

Por supuesto, que la diferencia, se insiste, estriba en “la manera de moverse”: siendo parte del proyecto del grupo en el gobierno o con los sectores que suelen disentir. Por es ello que los llamados a la calma son el común denominador en coyunturas como por las que atraviesa Quintana Roo y once entidades federativas más. Quienes desde el poder ven a los opositores avanzar en su proyecto acusan de “faltar al respeto” al gobernante en turno; en contraparte, quienes disienten señalan “favoritismos” hacia determinados actores para encabezar la sucesión; pero al final lo único cierto es que la carrera por las alcaldías, diputaciones y la gubernatura estatal no tendrá freno alguno; ni en Quintana Roo, ni en ninguno de los otros once estados.

Por lo anterior es que no debe confundirse esa “soledad” con una pérdida de poder, ni tampoco la movilidad de los actores políticos con una falta de control en las entidades. En México el sistema político siempre ha funcionado de manera centrífuga, es decir, la fuerza fluye del centro hacia la periferia; pero también es cierto que las entidades federativas por sí mismas funcionan de la misma manera hacia el interior, y es ahí donde los gobernadores tienen predominancia para la designación de candidatos en las presidencias municipales y las diputaciones locales.

Así, señalar que los gobernadores tendrán incidencia sobre su sucesor, pero que no serán el único factor, de ninguna manera debe asumirse como una falta de poder; por el contrario, es signo del respeto que los mandatarios mismos tienen para con esa “institucionalidad” con la Presidencia de la República; en contraparte, seguramente serán el factor único de decisión para las candidaturas al interior de sus respectivas entidades. Con esa visión deben actuar los actores políticos estatales, pues de esa manera se renovarán las autoridades de una tercera parte de este país el próximo año. Dependerá la capacidad de incidencia del resultado de la gestión y la “cercanía” real con el centro.

Por último, para el caso específico de Quintana Roo, existen por lo menos seis aspirantes a la gubernatura; infinidad de interesados en las diez presidencias municipales y una indeterminada cifra de buscadores de las 25 diputaciones locales; en ese “remolino” hay de todo tipo de actores políticos, ya los iremos señalando en lo particular. Falta menos de un año para las elecciones; serán las más competidas en la historia local; y por primera vez no se cumplirá la regla no escrita seguida hasta ahora en el estado, que reza que los gobernadores, o son de Cozumel o son de Chetumal; aun cuando puedan servir a sus grupos políticos; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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