Suenan bonito, pero…

Por Guillermo Robles Ramírez

Las licencias para la venta de bebidas alcohólicas deben ser manejadas directamente por las Presidencias Municipales y otorgar su concesión a ciudadanos honorables y no estar bajo total y estricto control y a disposición de las empresas cerveceras como ocurre en Coahuila.

Esta es una gran verdad de la que nadie quiere admitir de manera abierta, aunque sea un secreto a gritos, y el pretender normalizarlo no deja de ser un tema alarmante e inclusive indiscriminada la venta de cerveza, vinos y licores en las diferentes cabeceras municipales de Coahuila, aunque en aquellas de mayor población urbana la venta es mucho mayor provocando una sorprendente cantidad de delitos violentos que hacen cada vez más insegura así como los accidentes viales por la ingesta de bebidas alcohólicas.

En Coahuila y en la casi mayor parte de los municipios, son dos grupos de cervecerías las que tienen en su poder blocks completos con los permisos o concesiones para la venta de bebidas etílicas.

Nadie, cuando se pregunta a las autoridades en turno, sabe por qué y desde cuanto las cerveceras se despachan con la cuchara grande en el caso de los permisos para la venta de bebidas alcohólicas, pero la verdad es que cada una de esas autoridades y en su tiempo, han sido cómplices de esa irregular situación porque ello les permite a las dos grandes instalar a diestra y siniestra, expendios de venta de sus cervezas provocando que sean inútiles todas las campañas antialcohólicas que se realicen.

Lo idóneo y correcto es que se cancelen todas las concesiones cerveceras y se entregue a gente honorable y con calidad moral que vea esto como un negocio honesto y decente y no como un instrumento para explotar y degenerar la debilidad de la embriaguez de jóvenes y adultos.

Además, que con el tema de la escasez del agua con nuestro estado vecino Nuevo León, en específico con la ciudad de Monterrey, hasta el grado de vaciar los anaqueles de agua en todas sus presentaciones de los principales centros comerciales, afectando la capital de Coahuila. No hay que olvidar que para el proceso de la cerveza se utiliza y desperdicia muchísima agua potable.

Pero por desgracia hay muchísimos intereses económicos que lo único que reflejan es una buena intención y unas palabras bonitas por parte delas autoridades cada vez que se toca este tema, sin embargo, con hechos no se ve interés alguno por acabar con este negocio redondo para todos, es decir, para las cerveceras que tienen bajo su control las concesiones y las otorgan a quien quieren, igual para quienes logran ser beneficiados y protegidos por los dos principales grupos cerveceros en el país quienes presentan “una concesión etílica” y para las autoridades que alcanzan todavía jugos de ese fructífero negocio.

Es tiempo de que alguien, haga un grupo consejero ciudadano, o las mismas autoridades, pongan un hasta aquí ante ese influyentísimo e impunidad de las cerveceras del país y sobre todo para que no sigan siendo los dueños de las concesiones etílicas porque eso es tanto como poner la iglesia en manos de Lutero. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org

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