Namibia: 25 años después

Windhoek (PL) Las celebraciones en Namibia por el 21 de marzo son especiales este año, porque la fecha marca exactamente un cuarto de siglo de la proclamación de independencia y coincide con la investidura de Hage Geingob como nuevo presidente.
Geingob asumió el poder el mismo día en que su predecesor, Hifikepunye Pohamba, recibió la banda presidencial en 2005.
Para analistas de la región, Namibia es una nación estable en el plano político y la Organización del Pueblo de África Sudocciodental (Swapo) -movimiento de liberación convertido en partido-, se mantiene en el gobierno desde 1990, con altos niveles de aceptación.
En las elecciones de 2014, la Swapo alcanzó el 80 por ciento de los votos, mientras que Geingob se alzó con el 87 por ciento del apoyo en las urnas.
Sin dudas, el partido ha desempañado un importante rol en el tema de llevar la paz y la estabilidad a la nación, afirmó Graham Hopwood, del Instituto de Namibia para la Investigación de Políticas Públicas, citado en medios digitales.
Pero hay que ir a la raíz, pues «cuando se profundiza en la historia de Namibia, no deja de sorprender el grado de sufrimiento, represión e ignominia que padecieron durante décadas sus verdaderos dueños», expresa el periodista cubano Hedelberto López.
Hacia 1925 el territorio de la actual Namibia fue cedido en mandato a Sudáfrica por su contribución a las potencias aliadas en la Primera Guerra Mundial, y el régimen del apartheid fue extendido aquí en 1948.
Ya en 1968 la Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó la ilegalidad de la ocupación sudafricana del país, que pasó a llamarse Namibia.
Se estableció un Consejo de la ONU para Namibia, como representante legal del territorio, hasta cuando la soberanía pudiera ser ejercida por su pueblo.
Sin embargo, los intentos de la mayoría de la Asamblea General de la ONU por dar vigor a esa condena, con sanciones económicas, chocaron sistemáticamente con el veto de las potencias occidentales, destaca un artículo publicado en internet.
Lo cierto es que la independencia de Angola, declarada en 1975, cambió de forma radical el panorama de la lucha de liberación en Namibia, al dotar a la Swapo de una retaguardia solidaria.
Fue así como la guerra de guerrillas se intensificó y las potencias occidentales comenzaron a ejercer su presión sobre Pretoria para que buscara una solución «moderada».
En diciembre de 1978 Sudáfrica efectuó comicios en Namibia, pero sin observadores de la ONU y sin que la Swapo pudiera participar, lo que, por lo tanto, les quitó toda credibilidad.
La administración colonial de Windhoek seguía las orientaciones clásicas de la dependencia y se consagraban las desigualdades internas: el 90 por ciento de la población consumía el 18,8 por ciento del Producto Interno Bruto (PBI), mientras que el resto, de origen europeo, se quedaba con el 81,2.
A finales de 1982 y comienzos de 1983 se intensificó la guerra a lo largo de la frontera con Angola y hacia el sur, donde las fuerzas de la SWAPO realizaron audaces ataques, incluso en el llamado »triángulo de hierro», localizado cerca de la ciudad de Grootfontein, lugar de concentración de las principales unidades militares sudafricanas.
En diciembre de 1988, la mediación de Estados Unidos, Sudáfrica, Angola y Cuba logró un acuerdo que determinó la salida del ejército sudafricano de Namibia y, a la vez, el retiro paulatino de los 50 mil soldados internacionalistas cubanos presentes en Angola.
En noviembre de 1989 se celebró la elección de los miembros de la primera Asamblea Constituyente. En los comicios, supervisados por Naciones Unidas, participaron diez partidos políticos.
La SWAPO ganó con el 60 por ciento del electorado, lo que significó el control de la Constituyente y el nombramiento del líder de la organización, Sam Nujoma, como primer presidente de Namibia.
La independencia fue proclamada el 21 de marzo de 1990, con una guardia presidencial de honor, integrada por efectivos de la SWAPO y de las fuerzas territoriales (SWA Territory Force), que custodiaban al régimen sudafricano, en proceso de constituirse en el nuevo Ejército Nacional.
Para Hedelberto López, autor del libro «La Swapo: un león contra el apartheid», en esta fecha va «la admiración a los miles de combatientes caídos y a los que lograron sobrevivir, y hoy llevan adelante las transformaciones políticas, económicas y sociales en la nueva e independiente Namibia».

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