Guillermo Robles

Multas por mentir

Por Guillermo Robles Ramírez

¿Cuántas veces una o un adolescente miente para irse con la o el novio o bien para ocultar a sus padres hacer algo que los progenitores les prohíben a esas hijas e hijos?

En algunos casos se ha llegado a emplear la argucia de estar secuestrada o secuestrado para luego hacer lo que sus papás les tienen prohibido.

¿Y cuántas veces, las mamás o papás, alarmados por el “recado” dejado por su hija o hijo llaman a la policía para reportar la situación, movilizándose las autoridades policiacas e inclusive, dejando pendiente tareas que estaban realizando en el momento de recibir el reporte telefónico?

Hasta ahora y que se conozca, ninguno de esas y esos irresponsables jóvenes que echan mentiras para fugarse con el novio o irse al antro con las amigas o amigos, tener una “escapada” a escondidas, etc., ha sido sancionado de una u otra manera, es decir, con una multa económica o detención provisional en alguna celda y que permanezca uno o dos días como una reprimenda por su irresponsabilidad.

Esto a pesar de que provoca que elementos policiacos tengan que movilizarse para investigar el caso, para a final de cuentas todo resultar una ardid para irse de “pachanga”.

Por qué no imitar a otros países en donde aquellas o aquellos irresponsables provocan indebidamente la movilización de las autoridades para ocultar su inconsciente conducta.

En Inglaterra quedó como ejemplo un esposo que frenéticamente estuvo llamando a su esposa para decirle que estaba secuestrados días de cuando el señor quería simplemente “echarse una escapadita” para irse de juerga “por ahí” con sus amigos.

Al día siguiente, el supuesto esposo secuestrado “como si nada” llegó a su casa, mientras que la policía había iniciado ya su búsqueda empleando un helicóptero incluyendo un negociador para encargarse de tratar con los secuestradores.

La policía le hizo algunas preguntas y como el sujeto supuestamente “secuestrado” empezó a desvariar y caer en contradicciones sobre el interrogatorio a que era sometido por la policía, al final quedó demostrado que el individuo había mentido y que todo había sido una pantomima.

El “chistecito” le salió caro al insensato al tener que ir a la cárcel y realizarse un proceso por malgastar el tiempo y los recursos de la policía que fueron 39 mil 500 libras esterlinas.

El bromista hubo de pasar 16 semanas en las rejas y perderse en ese período el nacimiento de su primer hijo, pues tenía pocos meses de casado con su esposa.

A partir de allí, no volvió andar con sus jugarretas ni tampoco quien o quienes pretendieran imitarlo, pero al marido que anduvo jugando a los secuestradores tampoco le quedaron ganas de andar con sus mentiras.

Eso es precisamente lo que tienen que hacer las autoridades policiacas mexicanas o al menos las de Coahuila y particularmente de los Municipios de Saltillo y Torreón, que son en los que se presenta la mayor cantidad de supuestos secuestros de jóvenes irresponsables que hacen perder tiempo y recursos económicos a las autoridades policiacas por sus mentiras. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México) www.intersip.org

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