IMSS: Bendición con manchas
Por Guillermo Robles Ramírez
Para un montón de gente aquí en México, el IMSS es como ese viejo amigo que a veces te deja plantado, pero que al final siempre está ahí cuando lo necesitas de verdad.
He oído a tantos decir que no sirve para nada, como si fuera un chiste de conformismo. Pero mi papá lo llegó a usar durante años porque no tenía dinero para pagar un seguro privado porque se eleva mucho los costos y no cubren muchos siniestros por entrar al cumplir los 60 años de edad considerado como de la tercera edad, algo que todos al estar en esa etapa de la vida sufren para el costo de un particular.
Sin embargo, siempre escuché a mi señor padre decir, “es una bendición disfrazada, especialmente para nosotros que no tenemos la lana para un seguro privado de esos carísimos o para pagar consultas con doctores particulares que cobran como si fueran rockstars”.
Y le concedo toda la razón ya que imaginemos, sin el IMSS, ¿dónde acudirian cuando algo sale mal en el tema de salud? Es una red de seguridad para millones o al menos a ochenta millones, para ser exactos, según las cifras recientes, que cubre desde chequeos básicos hasta operaciones que te salvarían la vida.
Hay gente que han pertenecido a derechohabiente desde que empezaron a trabajar, y han visto de todo en sus clínicas y hospitales. Tengo amistades que platican anecdotas de hace décadas, desde la lastimada de un tobillo en un partido de fútbol con los cuates, aunque nada grave. Pero llegando a la clínica familiar y, sí, esperó como una hora, pero el doctor lo atendió bien, le hicieron rayos X gratis y salió con un vendaje y calmantes.
Aunque también hay quienes han vivido las malas, como colas eternas, recepcionistas gruñonas, y esa espera de semanas para ver a un especialista en cardiología.
Pero al final, son capaces de detectar a tiempo un problema y en caso de requerir una operación sale sin un costo. Ahora bien comparado en un hospital privado, esa cirugía de bypass cardíaco fácilmente te clava entre 700 mil y un millón de pesos, dependiendo del lugar y el cirujano. ¿De dónde sacas eso si no eres millonario?
El IMSS lo hace por la cuota que te descuentan del sueldo, y listo. Y si malos entendidos, hay quienes lo critican a muerte, y con razón en algunos casos. Dicen que los consultorios de medicina familiar son un caos, que las esperas son interminables.
Y sí, a veces te toca llegar a las siete de la mañana para una cita a las nueve, y sales a mediodía. Pero, ¿has ido a un doctor particular?.
Les comento otro anécdota de un amigo mío, que es ingeniero, fue a un especialista en Polanco, de esos con oficina elegante y revistas viejas en la sala de espera. Esperó dos horas y media porque el doctor se retrasó con otro paciente, y al final le cobraron 1,500 pesos por una consulta de quince minutos donde ni siquiera le atinaron al diagnóstico. Terminó yendo al IMSS de todos modos, y ahí sí le resolvieron. Es como si toleráramos más las fallas cuando pagamos es como si el dinero nos comprara paciencia.
Y con especialistas privados, ni hablemos, pides cita y te dan para dentro de un mes, pagas mil o dos mil pesos, y ni se quejan de ellos. En el IMSS, sí, a veces esperas semanas para un oncólogo o un neurólogo, pero al menos no te endeudas por ello.
Lo que sí es innegable es que el IMSS brilla en las cosas grandes, las que te dejan en la ruina si no lo tienes. Hablo de cirugías, análisis de laboratorio, rayos X, hasta medicina nuclear o tratamientos para cáncer que en privado cuestan una fortuna, simplemente en una prótesis de cadera, que en un hospital top puede llegar a 400 mil pesos o más, sin contar hospitalización.
Tengo un par de amigos que han pasado por el quirófano ahí. Uno se operó de la vesícula, que en privado sale en unos 50 mil a 100 mil, y solo pagó su cuota mensual.
El otro, más serio, un bypass gástrico por obesidad, en privado, fácil 120 mil a 200 mil, y el IMSS lo cubrió todo. ¿Ven la comparación?, es decir, el volumen o mucha cantidad de pacientes que atienden muchos al día que, claro, hay errores, pero la mayoría sale curada o aliviada.
En mi experiencia, lo bueno pesa más que lo malo. Como esa anécdota de mi vecino, un taxista jubilado, que renegaba del IMSS hasta que le salvaron la vida con una cirugía de emergencia por un infarto. Ahora lo defiende a capa y espada.
Así somo los mexicanos, siempre controversiales con lo que tenemos. En otros países, pagar poco por salud universal es un lujo, pero aquí lo vemos como un derecho que a veces falla.
Y sí, hay deficiencias reales como el desabasto de medicamentos, por ejemplo. He sido testigo de eso, una vez, a mi mamá le faltó su medicina para la presión por un par de semanas, y tuvimos que comprarla afuera.
Pero según reportes recientes, como los de la Secretaría de Salud en 2025, el abasto ha mejorado a un 96% en el IMSS, aunque aún hay periodos cortos donde falla, sobre todo en medicinas especializadas como oncológicas o para diabetes.
No es perfecto, pero negarlo sería como tapar el sol con un dedo. Igual que un adicto que no admite su problema, si no reconocemos las fallas, no las arreglamos.
El IMSS, con sus más de ochenta años de historia, fundado en 1943, es como cualquier hospital privado; tiene carencias, problemas logísticos, pero también testimonios de gratitud a montones. Al final, ¿qué haríamos sin él?
Para los que no pueden darse el lujo de un hospital privado, es un salvavidas. Piensen en las especialidades costosas y tratamientos para insuficiencia renal, que solo en diálisis pueden sumar cientos de miles al año en privado, o terapias para hipertensión que el IMSS maneja con chequeos regulares.
Recuerdo a una prima que tuvo un accidente de moto y se fracturó la cadera, teniendo que entrar a cirugía compleja. En privado, habría sido 300 mil o más; en el IMSS, cubierto, y ahora camina normal. Claro, hubo rehabilitación lenta, esperas para terapia, pero salió adelante. Es eso o nada para muchos.
Y con la pandemia, que nos pegó a todos duro, el IMSS atendió a millones extra, estirando recursos al límite. Ahora, en 2026, con presupuestos aumentando, como el gasto en medicinas que subió un 9.8% según el CIEP, parece que van mejorando, aunque aún hay quejas en pediatría o en regiones alejadas.
No digo que sea ideal, pero hay días en que sale cualquiera frustrado, pensando «¿por qué no invierten más?». Pero comparado con no tener nada, es oro. Mi punto es, reconozcamos lo que hace bien, critiquemos lo malo para que mejore, y agradezcamos que existe. Porque, al fin y al cabo, en un país donde la salud privada es para pocos, el IMSS nos mantiene a flote. ¿Tú qué opinas?
Si ustedes han usado sus servicios, seguro tienes tu propia historia ya sea buena o mala, pero apuesto a que, en el balance, sale ganando. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org
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