Guillermo Robles Ramírez

En extinción una cultura ancestral

Por Guillermo Robles Ramírez

            Hay quienes pueden considerar que los temas políticos o bien noticias del mismo son exclusivamente para los interesados a contender hacia esa profesión. Pero contrario a lo que piensan no solamente es de suma importancia porque decisiones tomadas por algún mandatario o bien la aprobación de Congreso de la Unión y Cámara de Diputados puede repercutir en algo positivo en su vida o bien afectándolo ya sea directamente o indirecto.

            Todos estamos involucradamente ya sea de una u otra manera con la política, aunque no se quiera estar informado o le saquen la vuelta a la página del periódico hasta la sección de deporte, o bien le cambien de canal de televisión para esperar a que salga algo más interesante para el espectador.

            En México es muy difícil hacer caso omiso el no saber nada al respecto de la política, ya que durante campañas electorales tanto presidenciales, estatales o municipales son destinados millones de pesos para su publicidad, siendo imposible no saber de ello.

            En resumen, todos los mexicanos estamos familiarizados con las promesas de esos políticos, es decir, la más frecuente de ese compromiso es el de atender a los sectores más vulnerables y más tratándose de una elección presidencial en la que siempre han jurado llegar hasta la comunidad más lejana del país.

             Ahora bien, la pregunta correcta es: ¿Cuál sector vulnerable está pensando usted o se está imaginando?

            La lógica podría engañarlos pensando sobre aquellas colonias populares cuyas calles carecen, al igual que algún otro servicio como el de luz, agua potable, alcantarillado o carece de todo servicio básico.

            Ante un panorama así y en el supuesto caso que sean los sectores más vulnerables a los que se refiera aquel funcionario público; en verdad, resulta difícil poder determinar cuál colonia y comunidad necesite más esa ayuda de programas sociales o bien, inversión en infraestructura en los servicios básico.

            Existe un sector de la población mexicana que ha sido olvidado no solo por políticos locales, gobernadores, sino hasta del mismo Presidente de México en turno y pasados. Una comunidad que ha quedado en el olvido de los mismos mexicanos.

            En la actualidad los mexicanos sabemos que existen, pero sin saber que forman parte de nuestra cultura, sino la misma ignorancia consideran que pertenecen a alguna otra nacionalidad. En algunos sectores de los diferentes municipios del país los vemos tratándose de ganar la vida cantando por las calles.

            Esas personas que ustedes ven vestidos de indígenas pertenecen a un grupo de habitantes principalmente en la Sierra Madre Occidental, siendo más cercano de los estados de Nayarit, Jalisco y partes de Durango y Zacatecas, conocidos como Los Huicholes.

            Por cuestiones de pobreza extrema en sus comunidades se han visto obligados a viajar por todo el país para reunir dinero y enviarlo a sus familias, porque el gobierno les ha fallado, teniéndolos en el olvido y no solo ellos, sino a todos los grupos indígenas que siguen padeciendo hambre en México.

            Como nómadas andan por todo el país, así como el día de hoy cualquiera de ustedes se los puede encontrar tocando sus instrumentos de cuerda, principalmente guitarras y violines; el día de mañana pueden estar en otra parte de la república mexicana.

            A diferencia de los ilegales de Honduras o Salvador, que solo extienden la mano para recibir dinero en cada crucero, Los Huicholes tratan de juntar dinero ofreciendo sus canciones en lugares públicos y aunque éste sea poco, al menos no roban a nadie.

            Lo que sucede en comunidades como Huichol, así como otros grupos indígenas del país, se dedican a la agricultura de temporal y a elaborar canastas y otros objetos artesanales porque no tienen otras opciones para sobrevivir.

            No hay dinero para abrir un negocio, y el gobierno estatal ni federal o mucho menos municipal no voltean sus ojos hacia los indios. Solamente cuando son épocas de campañas políticas es cuando se acuerdan de ellos, van y se toman fotos tanto los diputados, alcaldes, gobernadores y hasta presidentes con ellos y luego ya ni siquiera se acuerdan de ellos, más que en una fotografía del recuerdo.

            Estas comunidades se quejan de los políticos porque aseguran que cuando buscan a un diputado, alcalde, o gobernador que los ayuden para comprar medicamentos o para tener granos básicos para trabajar las tierras simplemente les cierran las puertas de sus oficinas.

            No han pasado años, sino siglos desde que los grupos indígenas han sido tratados de forma indiferente por parte del gobierno. Solamente ayudan más a la población que viven en las grandes ciudades o municipios.

            Es por eso que hay pueblos fantasmas, comunidades abandonadas, porque no hay con qué cultivar y producir las tierras, ya que el gobierno no apoya a los grupos indígenas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) www.intersip.org