El Sendero de los Iluminados: Relatos de la vida
Por Alan Prado
Existen individuos que consideran que habitan en la penumbra y a través de sus experiencias evidencian la existencia de la luz; en contraste, numerosos otros sostienen que residen en la luminosidad y mediante sus acciones nos prueban que la oscuridad es real.
Cada individuo posee un dominio que eclipsa con creces el vasto imperio del zar, convirtiéndolo en un insignificante residuo dejado por el hielo.
Los conocimientos más ocultos deberían ser entendidos únicamente por un círculo privilegiado.
La verdad es desagradable, inquietante y peligrosa. El saber puede desmoronar creencias que mantenían vidas llenas de ilusiones; deshacer fundamentos incorrectos puede, en cualquier momento, romper un alma sin fortaleza.
No obstante, aquellos que carecen de un adecuado aprecio por su propia valía pueden asumir la apariencia de patriotas, comprometiendo lo más valioso en aras de lo trivial.
Adoran la tierra que será su sepultura, pero no muestran ningún tipo de conexión con el alma que aún vive en su propio ser terrenal.
Su aspiración (de los marginados) es, en realidad, convertirse en hombres; sin embargo, para ellos, la condición de ser hombres, dentro de la contradicción en la que siempre se han encontrado y cuya superación no logran definir, se traduce en convertirse en opresores.
La soledad es la madre de las bestias, ella crea hombres que se pasean por las sombras sin miedo a ellas, ella crea seres capaces de pensar por si mismos, animales incomprendidos no ligados a los deseos o necesidades de las masas, personajes que se ven oscuros pero llenos de luz que siguen su propio camino.
La propia vida constituye el único objetivo adecuado y suficiente. No existe nada que se deba lograr, nada que se necesite evidenciar, ni nada que se deba abandonar. La simple condición de existir es, en sí misma, el objetivo más elevado. Y el único recorrido hacia una vida completa, auténtica y libre, es el descubrimiento de uno mismo: la realización personal, que elimina el ego y pone al descubierto que tú eres ya la totalidad que anhelas.
Estos son algunos relatos sobre la humanidad.
Alan Prado (AMEP 11:11).
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