Desafío

*Caminos Peligrosos

*De Carros Completos

*Toreros…Malvados

El alarmante estado de salud del presidente de la República, obviamente visible para cualquiera que lo observe, aunque sea en fotografía –esto es con un deterioro físico reflejado en su extrema delgadez y la evidencia de su mirada perdida en varias ocasiones-, es motivo para que, en contra de la libertad de información, su expediente médico sea considerado una cuestión relacionada con la seguridad del Estado. ¿Y por qué debiera ser así en lugar de asumir, de cara al mandante –esto es la comunidad nacional-, la verdad? Cuando se miente o se ocultan sobre asuntos públicos delicados –y éste lo es-, generalmente las consecuencias son mayores. De hecho, pero en voz baja, ninguno de los funcionarios o amistades del mandatario se atreve a afirmar lo contrario dando cauce a la confirmación sin comprometerse.

     Cuando entrevisté a Manlio Fabio Beltrones, a principios de 2010 –esto es para mi obra, “2012: La Sucesión” todavía editada por Océano, editorial hispana que nos ha inundado de basura literaria de allende el mar, no toda su producción lo es cabe aclarar, porque en su mercado no tienen salida los libros bajo el peso de la crisis-, una de sus mayores preocupaciones recalaba en que se carecía, de hecho, de un sistema adecuado para reemplazar al presidente en los casos de evidente incapacidad. Por supuesto se refería a fox y calderón, el primero tratado con Prozac y el segundo ávido de las botellas como ha seguido demostrándolo hasta en los cruceros por Brasil-, sin imaginar que en el futuro cercano estaríamos ante la disyuntiva real de una ausencia definitiva del Primer Magistrado, pomposo título con características aristocráticas, con el que suele referirse al titular el Ejecutivo federal supeditado, por cierto, al Congreso que puede revocarle el mandato lo que el primero NO puede ejecutar respecto a sendas Cámaras sin violentar la Constitución. Él último que se atrevió fue “El Chacal”, victoriano huerta márquez, y su sitio en la historia nadie osaría disputarle.

     El artículo 84 de la Carta Magna establece que si la falta absoluta del presidente se produjera “en los dos rimeros años de periodo respectivo”, el Congreso, si estuviera reunido –esto es durante los periodos ordinarios de sesiones-, se constituiría en “Colegio Elecrtoral” para designar a un presidente interino, siempre que concurrieran al acto las dos terceras partes de los miembros; y tendría el mismo Congreso sólo diez días para emitir la convocatoria para elegir al presidente que deberá concluir el sexenio. En caso de que no estuvieran en sesiones diputados y senadores, la Comisión Permanente señalaría a un presidente provisional para que convocara al Congreso para que, “en elecciones extraordinarias”, expidiera el nombramiento de un interino para cumplir con las funciones descritas para el mismo.

Todo se simplificaría si la ausencia ocurriese durante los cuatro años restantes. Entonces, el Congreso avalaría a un presidente substituto para concluir el periodo; o bien, la Comisión Permanente procedería a nombrar a un mandatario provisional en tanto se reuniera el Congreso para elegir al substituto. Un mecanismo con enormes vericuetos considerando la pluralidad con la que se han integrado sendas Cámaras y la posibilidad de amarres soterrados, las que he llamado alianzas turbias, por parte de oposiciones sin más ideologías que la conquista del poder.

Quizá a esto se refería Beltrones, entonces senador y actualmente diputado coordinador de la bancada priísta –en la Cámara Alta cumple esta función el execrable emilio gamboa, superveinte de la época peor de la autocracia que dio cauce a las mafias para salvarse-, cuando alegaba que se carecía de método para proceder en la materia aun cuando estuvieran claras las reglas para la operatividad del Ejecutivo. Y tal se determinó por la amarga experiencia de 1913 cuando, de acuerdo a la anterior Cata Magna, el Canciller asumía la Presidencia, lo que dio lugar a la parodia infamante de Pedro Lascuraín quien fue presidente cuarenta y cinco minutos sólo para designar a huerta como secretario de Relaciones Exteriores y dimitir a favor de éste. Un estigma que aún duele, y mucho, a los mexicanos con memoria y a los mandos castrenses con dignidad.

El conflicto reside, claro, en que los legisladores en funciones suelen poner todo tipo de trabas para dar cace a las iniciativas unilaterales del Ejecutivo y a cuanto devenga de los grupos parlamentarios adversarios. El absurdo es tan grande que los antagonistas en las Cámaras suelen sonreírse y apostar por candidatos comunes en las entidades federales para formar una fuerza superior a la del PRI y asfixiarlo, sólo a éste, como si fuera el mal mayor. A quienes hemos atestiguado las deplorables administraciones del PAN y las veleidosas decisiones del gobierno de la ciudad de México, perredista desde 1997, no nos queda otro remedio que dudar.

Esto es, la presunción de los constitucionalistas de Querétaro en el sentido para darle celeridad al procedimiento, dadas las condiciones actuales, no se haría efectiva en los hechos por cuanto a los debates, discusiones, chantajes soterrados e intereses tales como condicionar los avales a la repartición ominosa de cargos públicos en el futuro gabinete. Las discusiones serían acérrimas, largas, laberínticas con argumentos sacados de quien sabe dónde para alargar el proceso y, por ende, el vacío de poder.

Es evidente, por los precedentes, que las negociaciones serían agobiantes y la ausencia de un presidente en ejercicio pondría a la nación en jaque, debilitada ante quienes apuestan por una ingerencia directa en nuestros asuntos soberanos. Por desgracia, ¿hace cuánto tiempo que diputados y senadores dejaron de pensar en “el bien común” para dar rienda suelta a sus intereses partidistas, esto es de acuerdo a los arreglos cupulares –no copulares, amigos correctores, aunque este término tampoco viene mal dado el comportamiento de algunas parlamentarias-, dejándonos en la indefensión? No podemos creer en una falsa democracia en la cual la sola solicitud de un consenso general, o un plebiscito, acerca de los bienes de la nación, convierta a los poderes de la Unión en valladares insalvables para recoger las directrices de la “soberanía popular”, un término que dicen está caduco por los sabios del presente pero permanece en el texto constitucional. Este es el punto a resolver.

Por otra parte, bien se haría en integrar una comisión parlamentaria, internacional, para investigar, las distintas y sorpresivas dolencias de buena parte de los jefes de Estado al sur del Bravo e incluso las de algunos de los líderes más incómodos para los operadores de la Casa Blanca, siempre listos a hincar el diente cuando se produce una crisis en una de sus naciones satélites. Es así como aseguran su preeminencia aun cuando sean evidentes sus verdaderas intenciones. Por lo demás, Barack Obama, el perentorio huésped de la residencia de la Avenida Pensilvania, es catalogado ya, por el setenta por ciento de los estadounidenses encuestados, como el peor presidente de los últimos años… digamos a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, esto es comenzando con Harry S. Truman quien ordenó detonar sendas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en septiembre de 1945.

Por algo será cuando Obama rompió un tópico, por efecto de los votos mayoritarios, y se reeligió con buen consenso; pero en estos últimos meses, a lo largo de 2013 y lo que va de 2014, cambió para mostrar su verdadero perfil. ¿Será porque los norteamericanos detestan, por la xenofobia en crecida, las sugerencias para una nueva ley migratoria que otorgue algunos derechos a los trabajadores “indocumentados”? No se confundan; la impopularidad tiene raíces y espejos: se debe, sobre todo, al crecimiento negativo de la Unión Americana y a cuanto ello significa en plena debacle de la moral político-financiera y en la etapa de mayor especulación de la historia reciente.

De esta manera, se hace bastante claro que peña nieto no está en condiciones, ni emocionales ni políticas, para enfrentar los severos desafíos que representan sendas crisis, en los Estados Unidos y Europa –específicamente en España en donde la posibilidad de una ruptura es cada vez más cercana con los catalanes y vascos redondeando sus “faenas” soberanistas-, para una economía, la nuestra, en manos de quien sólo piensa en su postura de presidenciable. Le llamamos por su nombre: el doctor Luis Videgary Caso, figura dominante en el decreciente gabinete del presidente enfermo. (Por cierto, pocos creyeron en este columnista cuando anunció los males físicos de peña –un cáncer incubado en la próstata-, en septiembre de 2011. Sólo para recordar)

Debate

Volvemos a las rutas de la autocracia. Se exalta la figura de Porfirio Díaz Mori –con novenarios por el nonagésimo noveno aniversario de su muerte; imagínense, ya se preparan los fastos del centenario, acaso con una nueva “estela de la corrupción”, perdón “de la luz”-, y hasta aparecen por Guadalajara algunos jóvenes panistas que dicen integrar el Movimiento Nacionalista Mexicano del Trabajo con tintes nazistas y con el retrato de Adolf Hitler presidiendo el foro; todos ellos con el brazo levantado, a la manera fascista, igual que los adolescentes fascistas de Mussolini o Franco. Sólo eso nos faltaba.

En cuestión de días, seguramente, habremos de atestiguar la vindicación del “Chacal” y la de Antonio López de Santa Anna, quienes de verdad mermaron la capacidad soberana del país e incluso hollaron su territorio –huerta dejó la Presidencia con los marines ocupando Veracruz sin atreverse siquiera a algún acto de dignidad-, para justificar la continuidad, ya no la del presidente en funciones, enfermo, sino la del partido que dice reflejar los ideales…¿de qué? No los revolucionarios ni cuantos tienen que ver con la justicia social; entonces, ¿cuáles? Alguien debe sacarnos de la ignorancia para que seamos capaces de transmitirle el conocimiento a nuestros amables lectores quienes, a su vez, nos cuestionan al respecto.

Mientras ello ocurre, en Coahuila –en donde es supuesto el desprestigio de los Moreira-, el PRI se anotó una victoria regional –de diputados locales-, con la tradicional exaltación del “carro completo”… reflejo inequívoco no de la voluntad general sino de la fuerza intrínseca de los cacicazgos hereditarios. Y en Nayarit a punto estuvo de consumarse otro tanto para beneplácito del gobierno central y de su brazo político, el PRI. Lo mismo de antes, con idénticas justificaciones, como si nada hubiese pasado, políticamente, en más de medio siglo, perdón en más de ocho décadas.

Cuando les hablen de parálisis ya tienen ustedes, queridos amigos, cómo responder.

La Anécdota

Sólo ara antitaurinos, siempre generosos –dicen- con sus mascotas que mantienen en cautiverio: José Tomás, el más grande torero de todos los tiempos –lo digo sin ambages-, llamado “asesino” por ustedes calibrando por igual a las fieras y a los seres humanos, perdida toda su sangre en Aguascalientes y renovada con transfusiones mexicanas –le fueron transferidos ocho litros cuando el cuerpo humano cuenta con solo cinco-, dice estar dispuesto a seguir toreando ante multitudes capaces de esperar horas ante las taquillas de cualquier plaza de toros por un boleto.

¿Y saben por qué lo hace? Se comprometió con la Cruz Roja a donar sus emolumentos ara servir con ello a los más necesitados. Esto es da sangre, no la quita como los perversos que usan a sus perros como cazadores de bestias al estilo anglosajón. Ahora, sigan llamándole asesino, irracionales de dos pies.

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Web: www.rafael-loretdemola.mx

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

ENFERMO, COMO SOSTIENE EL COLUMNISTA, O NO, COMO ALEGAN SIN CONVICCIÓN SUS PANEGÍRICOS QUIENES LUEGO CAMBIARÁN DE RUTA, COMO SIEMPRE, EL SEÑOR peña nieto, ES CLARO QUE EL VACÍO DE PODER ES PATENTE. Y ES DE TAL MAGNITUD QUE DEBE ACTUARSE YA. SON INSOSTENIBLES, POR EJEMPLO, LOS TITULARES DE GOBERNACIÓN Y HACIENDA, EN UN PRIMER RECUENTO. ¿QUÉ SE ESPERA PARA REMOVERLOS?¿LOS APOYA MANLIO O LOS DETESTA?

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