Sociedad o la autoridad: culpa

Por Guillermo Robles Ramírez

Sin considerarme una persona vieja, me sigo asombrando de la descomposición del tejido social, con nuestros jóvenes, en donde el alcoholismo y la drogadicción no solo de adolescentes, sino hasta de menores de edad, quienes han perdido todo tipo de pudor social y familiar.

La lógica o habitual de acuerdo a la experiencia social, marcaba que este tipo de vicios que envenenan a los jóvenes, se daba en aquellas ciudades de mayor población de Coahuila. Empero, en este momento, ya no podemos decir lo mismo, pues este cáncer se ha ramificado hasta pueblos menores como Múzquiz, Matamoros, Nava, San Buena y otros más de la Entidad.

Lo ha sido en los últimos dos a tres años atrás, se han reportado en la cabecera municipal de Múzquiz, el llamado de auxilio de una escuela secundaria donde se encontraba una chamaquita que, aun portando el uniforme de su escuela, urgía se le trasladara a un hospital porque se encontraba totalmente intoxicada por alcohol y algunas sustancias tóxicas.

La jovencita de apenas 14 años de edad, al parecer y según lo declaró una de sus amigas, se bebió algunas cervezas que le dio un amigo, quien al parecer le echó una extraña sustancia a la bebida.

La madre de la chamaca, amenazó con una denuncia para que las autoridades investigaran y castigaran al responsable de haber inducido a su hija a tomar bebidas embriagantes. Algo que tiempo después ya nunca se supo, así como ningún medio le dio continuidad.

Pero casos como el anterior se fueron repitiendo constantemente en los diferentes municipios de los 38 que tiene Coahuila, hasta el grado de verlo como algo normal o nada que sorprender como sociedad. Algo que personalmente no estoy de acuerdo al pretender normalizar situaciones como las anteriores, sin embargo, lo mismo sucede en cabeceras municipales grandes que chicos.

Hay reporte por parte de la Cruz Roja Mexicana, quienes aseguran que han recibido a menores que muy apenas llegan a los doce años de edad y que son atendidos por alguna intoxicación de una droga. Y la misma situación con los papás que buscan justicia sin encontrar respuesta sobre quién le dio la droga, aunque como todos sabemos eso no se regala, sino que se vende.

Pero no hay que irnos tan atrás, ya que en estos momentos las instituciones educativas privadas y públicas están, viviendo situaciones como el reto viral de consumir Clonazepam, siendo menores de edad quienes la consumen, encontrándose casos que en una sola institución educativa reportan no menos de nueve estudiantes de secundaria para ser atendido por paramédicos por la intoxicación del exceso de dosis por tomar Clonazepam o Alprazolam.

Aunque ese reto viral fue su apogeo el año pasado, a la fecha continúa siendo una droga más que aumentarle al consumo de alumnos de menores de edad, pues antes se intoxicaban con alcohol, y mariguana, pues hay que ponerle otra raya más al tigre con el Clonazepam y/o Alprazolam. Y en cada situación se repite el mismo reclamo de padres de familia, sobre quién vendió la sustancia tóxica y por qué son las escuelas quienes reportan esta “nueva moda”, que no es tan nueva porque años atrás lo hacían con otras sustancias.

Es aquí en donde hago una reflexión, ya que en mis tiempos no se veía eso, pero en la actualidad observo que ahora resulta que los padres de familia quieren que la o las autoridades hagan todo. Y como Poncio Pilato se lavan las manos, y cómodamente pretenden que haya un policía detrás de cada uno de sus hijos menores o mayores de edad.

¿Y la responsabilidad como padres, dónde está?, ¿y por qué los padres no son castigados legalmente por incumplir la guardia y custodia de sus propios hijos?

Yo también soy padre de familia y por lógica se tiene la obligación de estar al pendiente de lo bueno y malo que hacen o dejan de hacer nuestros hijos, o al menos si no existe esa responsabilidad, al menos que lo hagan por ese amor que dicen tener por sus hijos.

Esos padres de familia que dicen y reclaman a las autoridades justicia; se han olvidado de sus hijos, porque en todas las esferas, no hay quien reconozca que todos, sin excepción, tenemos culpa del crecimiento de los cánceres como es el caso del alcoholismo y las drogas.

Si es por alcohol, responsabilizamos a las autoridades porque permiten que se vendan bebidas etílicas a menores de edad y si es por droga, porque los cuerpos policiacos no intervienen, o bien por qué las farmacias venden a menores de edad medicamentos controlados.

Total, que se trata de una apatía colectiva en donde no solo las autoridades tienen su granito de culpabilidad, sino también lo es en el núcleo familiar, es decir, usted, yo y todos los que somos padres de familia que nos enrolamos en otras cosas, menos en el compromiso de estar detrás de los hijos.

¿Cuántos papás, pierden tiempo, según el parecer de algunos, para ir por los jóvenes hijos a la salida de la discoteca, el club, los antros, o las casas donde se hacen las famosas carnes asadas particulares?

Se pueden contar con los dedos de una sola mano y también con esos dedos de una sola mano, es la madre y el padre que fijan una hora de llegada de sus hijos y quedándose dormidos y hasta el día siguiente andan con la singular pregunta: ¿anoche a qué hora llegaste hijita o hijito?

Hay que ser honestos, pero sobre todo esos padres de familia en donde sus hijos han sido involucrados con estos temas de intoxicación, de asumir obligaciones como padres de familia y no dejen todo el peso de la carga a las autoridades, porque con esa apatía colectiva que vivimos, temprano o tarde se arrepienten sin encontrar una solución. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México).  www.intersip.org

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