Olvidados en el cruce
Por Guillermo Robles Ramírez
Cada vez que me bajo del carro para llegar a mi destino de trabajo o cualquier otro pendiente, al igual que muchas otras personas nos convertimos en peatones y me doy cuenta de que también nosotros tenemos derechos, como que nos respeten el paso en las líneas de cebras o en los semáforos peatonales.
Pero ¿y las obligaciones?, ahí es donde la cosa se pone interesante, porque parece que nadie se molesta en recordárnoslas. Y los agentes de tránsito de los municipios, bueno, ellos no hacen mucho por educarnos al respecto. Y se gasta un dineral en capacitaciones para ellos, pero al final del día, no avanzamos ni un paso en eso de respetar las reglas viales.
Algo tan básico como la seguridad de todos, la de usted, la mía, la de los niños que van de la mano. Piensen un momento en cómo funcionan las cosas en la práctica. Los agentes viales les exigen a los conductores que respeten el paso de las personas, y está bien, hay que hacerlo.
Pero cuando un peatón cruza la calle como si nada, en desorden total, sin usar los cruces peatonales, o peor aún, «toreando» a los carros como si fuera una plaza de toros, ¿qué pasa?: nada.
Nadie les dice ni pío. Y lo que más me duele ver es a los papás y mamás con sus chiquitines, soltándolos sin más, sin enseñarles ni una pizca de precaución.
Recuerdo una vez, hace un par de años, que iba por el centro de Monclova y vi a una familia cruzando así, a lo loco, con un niño de unos cinco años corriendo adelante. El corazón se me subió a la garganta, porque un carro tuvo que frenar de golpe. ¿Y los agentes?, ahí estaban, parados en la esquina, como si estuvieran de adorno, sin mover un dedo.
No se inmutan, no se preocupan. Es como si su trabajo se limitara a mirar y ya. Pero ay de aquel automovilista que, por un descuido, ya sea porque iba distraído con el teléfono o simplemente imprudente, ponga en riesgo a un peatón. En un abrir y cerrar de ojos, el agente se le echa encima, no para un regaño suave, no, sino directo a la infracción y la multa. Y miren que eso pasa rapidísimo.
¿Han visto cómo sacan el bloc de notas como si fuera un arma secreta? Es efectivo, sí, pero desbalanceado. Qué bueno que esta protección hacia los transeúntes siga en pie y se fortalezca, de verdad lo aplaudo. Porque al final, somos los más vulnerables en la calle.
Pero considero que falta algo más, que es el saber educar a los peatones sobre sus deberes, enseñarles a cruzar correctamente, a esperar la luz verde, a no exponerse sin necesidad. Si no, ¿de qué sirve todo?
Ahora en las ciudades más grandes de Coahuila, como Torreón o Saltillo, donde han modernizado los semáforos. Ahora tienen figuritas de peatones en verde para indicar cuándo pasar, e incluso contadores que te dicen cuántos segundos te quedan para cruzar con calma. Es un avance genial, evita que te expongas a un carro que viene volando y termine en un atropello o al menos en un susto de esos que te dejan temblando.
Pero sin educación, es como tener un Ferrari en la cochera y no saber manejarlo. La tecnología está, pero la gente sigue cruzando a lo kamikaze. Esa mentalidad de «ver y no hacer» que se ha vuelto costumbre entre los empleados de vialidad municipal, va en aumento, y choca de frente con los progresos que hemos visto en otras áreas aquí en Coahuila.
Es incongruente como hemos mejorado en infraestructura, con nuevas avenidas, puentes peatonales en algunos puntos clave, o incluso campañas de reciclaje que sí funcionan en la gente. Pero en vialidad, nada.
Y creo que el meollo del asunto es la falta de supervisión real en el trabajo de estos agentes. Sin alguien que les vigile, terminan operando al «ahí se va», ignorando lo que hacen mal los ciudadanos, sobre todo cuando no hay forma de sancionarlos o, peor, extorsionarlos.
Pero, por otro lado, los conductores son diferente, a ellos sí se les puede «exprimir», como dicen por ahí. Un regaño, una multa jugosa, o en el peor de los casos, una mordida disfrazada. Sale el bloc de infracciones y listo, caja registradora.
¿No sería mejor si los agentes se enfocaran en educar de verdad? En crear una cultura donde todos nos respetemos en la calle, donde los peatones no sean víctimas de un percance por descuido propio, pero también sepan sus obligaciones.
Admiramos otros países como en Estados Unidos, pro ahora en un país imaginen un agente parando a un grupo de personas que cruzan mal, no para multar, sino para explicarles con calma por qué es peligroso, quizás con un folleto o una charla rápida.
Serviría mucho que en las escuelas, integrando clases sobre vialidad para los niños, para que crezcan sabiendo que la calle no es un juego. En mi experiencia, cuando viajo a otras partes de México, como en la Ciudad de México, he visto campañas más activas, con voluntarios en cruceros recordando las reglas. Aquí podríamos hacer algo similar.
Y hablando de números, para que vean que no es solo mi percepción, según datos del INEGI, en Coahuila se registraron más de 10,600 accidentes viales en 2024, y aunque no todos involucran peatones, en Torreón solo, hasta julio de 2025, ya había 11 peatones fallecidos en choques.
A nivel nacional, el 37% de las muertes en carretera son de peatones, lo que nos dice que hay un problema real. ¿Cuántos de esos se podrían evitar con un poco de orientación?
En 2023, las cifras eran parecidas, con un leve descenso en 2024, pero las lesiones aumentaron un 147% entre 2020 y 2025 en el estado, llegando a 1,353 solo de enero a septiembre del año pasado.
Es alarmante las cifras en donde se evidencia que, sin educación, los riesgos siguen subiendo. Lo ideal sería que los agentes se interesen de corazón en cumplir su rol, reprendiendo o guiando a quien lo necesite, sea en carro o a pie. Porque al final, las reglas son las mismas para todos, es decir, transitar con cuidado, respetar al otro.
Si no, seguimos en este círculo vicioso donde los peatones se sienten intocables y los conductores, perseguidos. Estoy seguro de que una gran parte de los coahuilenses han vivido algo así.
Pero si empezáramos a cambiar esos malos hábitos o falta de educación, poco a poco, empezando por exigir más de quienes deben velar por nuestra seguridad. Al final, es por el bien de todos, para que las calles de Coahuila sean lugares donde caminar no sea una aventura riesgosa, sino algo natural y seguro. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org
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