¡…GUERRA DE PAPEL…! Campea muerte generada por anarquía sobre dos ruedas

No solo considerar que el uso de las bicicletas sea un peligro sobre dos ruedas, o que paradójicamente hasta campee la muerte sobre dos imaginarias coronas, la poca reglamentación en la materia por parte del Gobierno de la Ciudad de México, han permitido una enorme anarquía que hacen suponer la urgente necesidad que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal determine su prioritaria clasificación.

Mucha gente tiene que sortear el peligro en banquetas pese a que cuentan con un largo espacio denominado ciclo-vía urbana, pero la cultura vial por parte de quien manipula un vehículo de estos, ha sido hasta irresponsable porque recientemente en pleno Paseo de la Reforma, un joven loco ciclista mató en atropellamiento a una persona de la tercera edad. El escándalo en la prensa mexicana fue mayúsculo y quedó en el anecdotario de esta ciudad.

Pese a ello, el incidente causó indignación y vino a la mente los comentarios de aquel locutor de radio, Ángel Verdugo quien el 28 de agosto del 2011, indujo a todos los automovilistas a cazar ciclistas para acabar con esta plaga que recorre desaforadamente las banquetas que fueron hechas para los peatones y lo peor es que nadie respeta.

“Los conmino a que, si ven esta nube de langostas, láncenles el vehículo de inmediato, no les den oportunidad de nada, aplástenlos para ver si así entienden”, fueron las palabras del analista económico de Reporte 98.5 y que le mereció una demanda por daño moral promovida por grupos ambientalistas.

Si bien se destaca que las reglamentaciones para peatones y ciclistas aún son láxas e incompletas, toda vez que no hay multas para ellos, la mejor multa y/o respuesta hasta el momento es “una sonora mentada de madre” por parte de automovilistas enardecidos que están en contra de ciclistas alocados, cuyos actos se registra a diario en esta selva de asfalto en la que todos luchan por llegar a sus destinos, sin entender ambas partes, que entre cochistas y ciclistas debe haber un pleno respeto vial.

La aventura en bici por calles y avenidas del Distrito Federal, se combina con los claxonazos de loquillos que si bien manejan un automotor, los ciclistas le juegan al vivo porque pretenden “echarles el cuadro” a la potencia de un motor que no tiene nada que ver en caso de sufrir un acontecimiento a pesar que el uso de la bicicleta forma parte de la estrategia de movilidad.

El diario Excélsior publicó en su sección Ciudad: “A pesar de todos los beneficios que conlleva el transporte no motorizado (tiempo, salud y economía) la falta de reglas claras para sancionar a los peatones y a los ciclistas genera caos y conflictos entre unos y otros, y en algunos casos accidentes que pueden llegar a ser mortales”.

El 2 de octubre ocurrió un accidente generado por parte de una “descontrolada langosta”, como otros tantos en la avenida Paseo de la Reforma. Sin embargo, en esa ocasión los involucrados no fueron automovilistas o conductores del transporte público sino un ciclista mató a un peatón.

Aproximadamente a las 17:55 horas de ese viernes, Héctor García Miguel circulaba sobre la ciclopista y a la altura de la calle Amberes, en la colonia Juárez, delegación Cuauhtémoc, cuando se impactó contra Francisco Javier Cruz, de 61 años. El golpe fue tan fuerte que el hombre salió proyectado hacia el pavimento y al caer sufrió un traumatismo cráneo-encefálico.

En cuestión de minutos llegaron paramédicos, pero ya nada pudieron hacer por el peatón. Policías de la Unidad de Protección Ciudadana (UPC) Ángel, a bordo de la patrulla DF 114-C1, detuvieron a García Miguel, quien fue puesto a disposición del Ministerio Público de la Coordinación Territorial de Seguridad Pública y Procuración de Justicia en la delegación Cuauhtémoc.

El Reglamento de Tránsito 2015 publicado el 17 de septiembre de este año advierte varias reglas básicas para los peatones. Se les pide voltear al momento de cruzar una calle, utilizar puentes peatonales en caso de existir, cruzar sólo por las esquinas de las calles, etcétera. Sin embargo, en caso de que los peatones no cumplan con las disposiciones no pueden ser sancionados.

El documento señala también que el agente de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) sólo los puede amonestar verbalmente y pedirles que se conduzcan de manera apropiada.

El caso de los ciclistas es exactamente igual. El regla los obliga a circular por la ciclo-vía, en caso de existir ésta, indicar con la mano hacia dónde van a dar vuelta, transitar preferentemente en el carril de la derecha y no sobre banquetas, entre otros.

Si los ciclistas incumplen con esas reglas básicas de convivencia tampoco pueden ser sancionados al igual que los peatones, sólo pueden ser amonestados verbalmente.

José María Nava Townsend, coordinador de la carrera de Arquitectura en la Universidad Iberoamericana (UIA) y experto en Desarrollo Urbano, considera que el problema tiene que enfrentarse por lo más básico: la educación.

“Se pueden poner todos los elementos y escribir todas las normas, pero mientras no fomentemos a las personas en una nueva cultura vial que entienda las alternativas y las jerarquías y posibilidades de cada uno en un respeto mutuo, no hay diseño técnico ni norma escrita que pueda hacer que las cosas funcionen”, consideró el arquitecto y urbanista.

El experto explicó que en el primer tercio del siglo XX, la Ciudad de México hizo una apuesta hacia el automóvil, lo cual generó que a través de los años la cultura vial fuera preponderante hacia el automovilista, quien “piensa que tiene todas las prioridades y todos los derechos de vía aunque incluso la ley diga otra cosa”.

En los últimos diez años la ciudad ha buscado reconvertir la prioridad de flujo del automovilista e intenta ofrecer mejores espacios a otras alternativas de movilidad, pero resarcir en sólo una década  una dinámica que lleva 60 años es sumamente complicado, explicó Nava Townsend.

Se buscó para entrevista al C. Héctor García Miguel, a quien la prensa lo calificó como el “ciclista matón”, y a los hijos del sexagenario fallecido Francisco Javier Cruz, pero ambas partes prefirieron no hablar sobre el tema. Tuvieron que guardar su pena. Uno la estigmatización de la sociedad en contra del ciclista loco asesino, y los otros, tragarse el coraje por el duelo de su ser querido.

Por lo que hace al homicidio culposo, un juez vinculó a proceso a Héctor  García, ordenando una exhaustiva investigación de tres meses para determinar su culpabilidad o inocencia. Además dictó medidas precautorias, por lo que el inculpado deberá acudir cada diez días a firmar al juzgado, no antes sin dejar una garantía de 10 mil pesos, que en la praxis jurídica, metafóricamente fue el costo de la vida del pobre de don Paco.

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