Estos son los tiempos de ahora

Por Guillermo Robles Ramírez
Será casualidad, modernidad o simple coincidencia que, en la medida que crece una zona poblacional, la sociedad misma se va deshumanizando paulatinamente, perdiéndose no solo valores, sino la esencia de la vida misma.

Veo con tristeza, ese endurecimiento de las personas en donde con el paso del tiempo va perdiendo su parte humana o carencia de moral que, conforme pasan los últimos 30 a 35 años, me cuestiono, ¿hasta dónde irá a llegar? En los próximos diez o veinte años en un futuro.

Es precisamente lo que ignoran a quienes les pregunten o no saben contestar, respondiendo con el clásico: ¿quién sabe?, ¿para qué te preocupas?

En los últimos años, por mencionar un ejemplo y hablando exclusivamente en nuestro país, han proliferado los asesinatos a mujeres que cada vez son más sanguinarios, pero no solo cometidos por hombres sino, ahora también por otras mujeres. Igualmente, el incremento de recién nacidos abandonados en bote de la basura o en lotes baldíos. La falta de respeto a nuestros padres y abuelos y en general a los adultos mayores. Proliferan los cuerpos sin vida de hombres atados de pies y manos y con una mordaza en la boca con marcas de signos de tortura. La agresividad ha ido en aumento, y ahora lo más reciente, siendo el ojo del huracán ante el mundo el famoso Rancho del Terror, en donde ante los ojos de todos, igual que para el resto del mundo, es considerado como un campo de exterminio y reclutamiento forzado de los cárteles del narco. Un lugar donde las autoridades oficiales niegan llamarlo así para no hacer referencia a los campos de exterminio, muerte y esclavitud del régimen nazi, pero sin importar el cómo le llamen o se refieran a ello, no hay duda alguna de que es un precedente del horror del mundo del narcotráfico.

Se han publicado en todo tipo de medios de comunicación, y medios electrónicos, muchos temas como, menores de edad hasta de doce años, que apuñalan a algún familiar o, compañero de la escuela prendiéndoles hasta fuego. Pero tampoco olvidemos a los famosos niños sicarios. También el aumento de más adolescentes embarazadas, así como los suicidios, han ido en aumento y desmesuradamente, sus motivos por cuestiones baladíes o, por decepción amorosa. Y la lista puede continuar.

Cada vez son más los asesinatos de niños por adultos; las violaciones a niñas y niños se multiplican; la torturas a menores de edad; los “encostalados” siguen apareciendo en mayores cantidades; son cada vez más los menores adictos a drogas de alta intoxicación dejando de ser la preferida la mariguana para recurrir a la cocaína, cristal y otras de mayor afectación, pero más económicas; los abusos sexuales a infantes por sacerdotes católicos sin parar y, otras muchas tragedias que han inundado en los últimos años.

Algunos sacerdotes en sermones durante las misas que ofician, sobre todo los domingos, exhortan a los padres de familia a “disciplinar” a sus hijos descarriados, ignorando que la obediencia a las mamás y papás en general ha desaparecido en los hogares mexicanos. Además, que las peleas y discusiones de los padres e hijos son más frecuentes, en donde cada vez cuestionan más a sus padres y exigen obligaciones como si fueran adultos.

Hay quienes dicen que las mejores épocas fueron las de generaciones pasadas; sin embargo, en lo personal,  mi opinión es, que los mejores años son los que cada quien ha vivido. Para los jóvenes de hoy no hay barreras, la obediencia desapareció en la mayoría de los hogares mexicanos, las drogas las consiguen con mucha facilidad, chavalas de la actualidad se embarazan con una simpleza que lo ven natural y hasta lo celebran.

¿Ésta deshumanización hasta dónde nos va a llevar, o acaso es la nueva modernidad? Esa es la interrogante principal, no para las chavalas, ni para los chavos que están disfrutando su juventud.

Considero que mi generación, los viejos de ayer y anteayer, disfrutamos la vida a nuestra manera y con otras reglas más estrictas, posiblemente porque no había tanta libertad o porque los tiempos han cambiado diametralmente, sin saber si será para bien o mal.

El nuevo concepto de los padres de la actual generación es no poner límites a sus hijos desde que están pequeños. La introducción a la tecnología a temprana edad para entretenerlos en donde los dispositivos electrónicos vienen haciendo función de una “nana”, es decir, una niñera para que dejen de llorar.  Existen muchos otros más ejemplos en donde estaré de acuerdo en ocasiones, pero en muchos otros no, pero al final no se trata de mis hijos y ni quien para juzgar si es bueno o no. Eso, el tiempo nos lo dirá. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

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