Bolsillos dudosos en mayo
Por Guillermo Robles Ramírez
Fíjense ustedes nomás cómo la gente anda platicando estos días, con el Hot Sale apenas arrancando el lunes 25 de mayo y todavía corriendo hasta el 2 de junio. Ya no es esa euforia de antes, cuando uno sentía que de verdad se llevaba algo más barato a la casa.
Ahora, en las mesas de café del centro de Torreón o en una reunión entre amigos ya sea en Saltillo o cualquier municipio coahuilense, la conversación siempre termina igual: “¿y tú crees que sí hay ahorro, o nomás es puro cuento?”.
Y es que el Hot Sale, ese que nació en 2014 por la Asociación Mexicana de Venta Online, empezó como algo bueno. La idea surgió en 2013 en sus reuniones, para hacer algo parecido al Buen Fin pero puro digital, inspirados en el Cyber Monday gringo y el Singles’ Day chino.
Al principio, sí se sentía. Descuentos que te dejaban con dinero en la bolsa. Pero…la cosa ha cambiado, ¿verdad? Como todo lo que empieza bien y después se acomoda al interés de unos cuantos.
Hace unas semanas, en Saltillo, se me acercó un matrimonio joven, y sin hijos. Gente derecha, de esas que trabajan duro y miden cada peso. Me platicaron que desde hace años compran sus vacaciones de verano en el Hot Sale. Desde enero empiezan a checar precios en las plataformas, para comparar cuando llegue el evento y sentir el ahorro de verdad.
Este 2026 decidieron hacer el ejercicio más a fondo porque ya les olía mal. Pasaban las fechas de “descuentos” y dos o tres meses después los mismos paquetes vacacionales o reservas de hotel salían más baratos que durante el famoso Hot Sale.
Me mostraron los números en su celular, sentados ahí nomás en una mesa de la Alameda, con ese aire de quien ya no se deja. Un complejo turístico que anunciaba 10% de descuento para cuatro noches. Total, con impuestos incluidos $53,567 pesos. Decían que ahorraban $4,919 pesos mexicanos del precio original de $58,486. Pero al hacer la cuenta sencilla, fíjense ustedes: $4,919 entre $58,486 da apenas el 8.41%. Ni el 8.4% redondo. Y ahora, al día de hoy, con este Hot Sale que presume un 5% de descuento en la misma habitación y las mismas condiciones, el precio final con todo e impuestos subió a $54,154 pesos. Es decir, $587 pesos mexicanos más caro que lo que ellos pagaron antes del evento. En pocas palabras no hubo beneficio alguno, al contrario. Fue una decisión de a deveras buena haber comprado antes, cuando todavía no llegaban las “rebajas” de mayo. La verdad, eso es lo que más duele.
Y eso no era todo. El 8 de mayo reservaron una noche en San Pedro Garza García, Monterrey, habitación King Size, en una plataforma digital. Decía 7% de descuento por ser miembros plata. Pagaron $3,264.94 pesos en total incluyendo impuestos. Luego, aprovechando el Hot Sale, reservaron exactamente lo mismo para el 4 de junio en el mismo hotel. La app gritaba 35% de descuento y les cobró $3,007 pesos. Ahorro real entre una y otra: apenas 7.9%.
El joven me miró a los ojos y me preguntó: “¿dónde está el beneficio, maestro?”. Y yo, la verdad, no supe qué contestarle de inmediato. Porque la gente anda rumiando lo mismo en Ramos Arizpe, en Acuña, en Piedras Negras. Se dice, aunque nadie lo afirma con nombre y apellido, que sí, en términos generales hay algo de descuento. Pero el ahorro verdadero casi siempre queda más chiquito que lo que anuncian las pantallas. Históricamente la AMVO habla de promedios entre 15 y 35%. Este año hasta han mencionado hasta 60% en moda, pero la gente del norte ya no se lo cree tanto.
Y es que hay trucos que ya se saben de memoria. El famoso “precio de lista”, ese que casi nunca es el que pagabas la semana anterior. Inflan el precio sugerido del fabricante, le meten un 50% de descuento aparente y al final el ahorro real frente al precio normal es de 10 o 15% nomás. O la táctica más vieja del mundo: suben los precios unas semanas antes del evento, a principios de mayo, por ejemplo, y luego “rebajan” durante el Hot Sale.
El producto o servicio hotelero termina costando lo mismo o hasta más caro que en abril. La Profeco lo ha confirmado varias veces y puede meter multas de hasta seis millones de pesos, o más, por publicidad engañosa. Pero ¿quién denuncia?
Ahí está el otro problema, el que más duele. La gente se queda callada porque el trámite es un martirio. Te piden teléfono, dirección fiscal, datos que ni siquiera tienes a la mano cuando compras en una plataforma internacional. Y al final, las empresas instaladas en México se lavan las manos: “es el intermediario digital, comuníquese con ellos”.
Una burla, porque todos sabemos que es casi imposible. Quedas en estado de indefensión. Yo he oído lo mismo en Torreón, donde el calor aprieta y uno no quiere perder el tiempo en burocracia. En Monclova, donde la gente es derecha pero no tonta. En Saltillo, donde las mañanas frescas invitan a platicar, pero también a reflexionar.
¿Y sabe qué? Para muchos expertos el verdadero valor del Hot Sale ya no está en el precio del producto. Está en las promociones bancarias. El cashback que te regresa 10 o 20% extra, los meses sin intereses que te permiten llevarte una pantalla o una lavadora sin sentir el golpe en el flujo de caja. Eso sí sigue moviendo la aguja. Pero el descuento puro y duro… pues ahí queda la duda.
Yo recuerdo, hace unos años, cuando cubría una nota en Arteaga, platicando con un comerciante local que participaba en el evento. Me decía que al principio todos jugaban limpio porque querían construir confianza en el comercio en línea.
Ahora, con el tiempo, algunos ya aprendieron a jugar con las reglas grises. No es que todo sea trampa, claro. Hay marcas serias que sí cumplen. Pero el rumor crece, la desconfianza se instala y el consumidor mexicano, especialmente el del norte que se levanta temprano y suda la gota gorda, ya no está dispuesto a caer en el consumismo engañoso.
Recuerden nomás en esa pareja de Saltillo. Trabajan, ahorran, planean sus vacaciones con meses de anticipación. Y al final se sienten estafados por números que no cuadran. Eso es lo que está pasando. La gente ya no denuncia porque sabe que el camino es largo y complicado. Prefiere guardar silencio y, la próxima vez, simplemente no comprar en Hot Sale. O comparar precios dos semanas antes y después, como ellos hicieron.
La neta, yo no vengo a tirar la piedra ni a defender a nadie. Solo platico lo que veo y lo que me cuentan. El Hot Sale sigue siendo un evento grande, con cientos de marcas y miles de ofertas. Pero ya no calienta el bolsillo como antes. Y mientras los consumidores sigamos sintiendo que nos inflan el precio para luego “rebajarlo”, el malestar va a seguir creciendo.
Porque al final, en Coahuila como en todo México, uno quiere que el dinero rinda. No que se esfume en un descuento que nunca fue real. Y como decimos los laguneros …¡Ande no…!. La próxima vez que entre a una plataforma en estos días de Hot Sale, abra bien los ojos. Compare antes, durante y después. Y si algo no cuadra, pues ya sabe: la Profeco está ahí, aunque el camino sea burocrático. Pero, sobre todo, no se deje llevar por el calor del momento. Porque en el norte aprendimos que el verdadero ahorro no viene de una etiqueta grande, sino de medir con cabeza fría. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) ww.intersip.org
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