¿Vamos avanzando o en retroceso?

En los últimos dos sexenios del gobierno federal en donde estuvieron al frente el Partido Acción Nacional, sobre todo el último fue muy notorio los incrementos en los ingresos anuales gracias a los impuestos creados y otros por la llegada de nuevas inversiones, pero de ninguna manera porque se haya combatido la evasión fiscal que es de tal magnitud que las mismas autoridades hacendarias mexicanas aceptan que solo el 50 por ciento de la planta productiva formal o informal, (como si éste último sector realmente lo tuvieran cuantificado) paga contribuciones o bien, le rinden pleitesía a “Lolita”.

Mucho se pregona, persistimos, los incrementos en sus recaudaciones anuales, pero en contraparte y durante los ya doce años que el Partido Acción Nacional, dirigió la administración del país, uno de sus múltiples problemas e irregularidades que se convirtió fue el cotidiano, es la falta de liquidez, cartera vencida, pago de impuestos atrasados, solicitudes para pagos en parcialidades en las diferentes instituciones recaudadoras de impuestos, rematando su ineficiencia reduciendo y restringiendo los recursos a los municipios y estados que les corresponden conforme los convenios de coordinación con la misma Federación.

Esta irregular situación se ha aumentado enormemente con el ahora nuevo retorno del Partido Revolucionario Institucional a Los Pinos en el 2012 y su tan cuestionada reforma fiscal en donde se ha visto golpeado duramente no solamente al sector industrial, empresarial, mediana y pequeña industria, sino también han salido salpicados diferentes gobiernos estatales y municipales por la pésima administración y mala dirección y toma de decisiones del país, sin saber atinarle cuál es el punto para poder detonar la productividad para todos los mexicanos.

En Coahuila hay claros ejemplos del mal llamado “rebote” en el envío de dinero que han tenido algunos municipios, figurando entre éstos, el de San Buenaventura, que sigue con atrasos de más de veinte años en rezagos sociales.

En el norte de Coahuila la mayoría de sus cabeceras municipales del colindando con la frontera de nuestro vecino país se distingue una paupérrima condición económica no por la mala administración municipal sino por el restringido envío por parte del gobierno federal que encabeza el PRI, por lo que sus arcas están más que vacías resultando más fácil encontrar una migaja de pan dentro de la bolsa del pantalón de un payaso, que en las arcas de las tesorerías municipales.

Cuando se habla de un crecimiento en el país la compañía Pricewaterhouse Coopers, confirma que efectivamente sucederá hasta el 2030, justificándolo en ese año porque será hasta entonces cuando llegue la población universitaria a una edad productiva en masa laboral y científica.

Pero al paso que vamos quién sabe en qué condiciones llegará México para ese entonces. Por otro lado la desesperación de encontrar culpables o factores para poder justificar la insuficiencia de productividad laboral; es la reforma de ésta misma el actor culpable y fórmula secreta para que el país pueda avanzar.

Claro está que es una falacia que la reforma laboral es la clave para poder lograrlo, al igual que la reforma hacendaria y no se diga de la reforma energética en donde cada vez van estirando más los años en donde los mexicanos verán un beneficio en sus recibos de luz y consumo de gasolina, pero lo que sí es una realidad es su necesidad de reforma por tener más de cuarenta años sin darle una buena desempolvada desde lo más fondo de sus leyes para que se adecuen de acuerdo a las necesidades de un México de hoy que no es sinónimo de usar plataformas de almacenamientos de datos en una página de Internet y facturas electrónicas como símbolo de modernización.

Pero no nada más en la Ley Hacendaria se requiere ciertos cambios sino en todas aquellas que tienen que ver con los derechos de los ciudadanos incluyendo ya una buena reforma a nuestra Constitución Mexicana, porque eso de estar haciendo iniciativas con puros parches, causando huecos o vacíos dentro de la ley; de igual manera necesarias las reformas fiscales que nada más sirven para recaudar dinero para el gobierno federal pero tronando a los negocios por otro lado y criadero de la economía informal.

Asesores de la ONU continúan calificando a México como el peor promedio en América Latina. A quién se le va cobrar ese tamaño de factura, y en el supuesto caso de que un presidente de México resultara culpable, será suficiente para reparar el daño un depósito de fianza y cárcel. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

Deja un comentario