Se desmoronó el encanto
Por Guillermo Robles Ramírez
La crisis no respeta tierra ni personas. Cuando llega, dañan lo mismo al que tiene economía que al que no la tiene, a diferentes niveles o escalas, pero de que pega, pega. Esto es un hecho y es totalmente comprobable.
Quien, y quienes han tenido la oportunidad de visitar el paraíso que es Las Vegas, Nevada, en los Estados Unidos, no podrán negar que se trata de una de las grandes maravillas creada por los estadounidenses y que su glamur es inimitable y único en el mundo.
Las Vegas, antes de la crisis y el derrumbe económicos que se vive a nivel mundial, era una ciudad que anualmente la visitaban 42,9 millones de turistas de todo el mundo. Eso representaban 3 millones 575 mil personas mensualmente o sea más de 117 mil visitantes diarios, es decir, poquito más de 4 mil 800 cada hora o sean arriba de 1.36 viajeros cada segundo, sin exagerar más rápido cada vez que respira el ser humano. Así de fácil.
A cualquier hora del día, fuera con sol o luna, el aterrizaje de aviones comerciales era interminable, lo mismo los que aterrizaban que los que despegaban. Y, además de todo ese encantó, con bajos impuestos, comparado a otras ciudades del país del Tío Sam.
Cuenta con 650 mil habitantes y era normal que siempre mantuviera de un 70 a 84 por ciento de ocupación hotelera. Cuando no eran convenciones internaciones, eran espectáculos de corte mundial, total que no faltaba gente de cualquier parte del mundo.
Fue hasta antes de la crisis económica, es decir, con la llegada de Donald Trump, una ciudad con cero desempleo y, por lo contrario, sus habitantes alardeaban de su crecimiento poblacional que obligaba a la construcción de más de diez escuelas completas con todos los grados, salones y niveles.
Al menos, ese fue su comportamiento durante los últimos años, lo que motivó infinidad de fantasías y gran cantidad de historias, unas apegadas a la realidad y otras exageradas y “abultadas” por sus mismos avecindados.
Se presumía que, en los casinos, los aficionados y adictos a las máquinas y juego de ruleta, baraja, etc., se podía comer gratis y que los hoteles, esos de tremendo lujo, al igual que los restaurantes eran los más baratos del mundo.
El visitante podía comer por menos de 30 y 50 dólares, bufetes de comida de cualquier país y que los de pescados y mariscos resultaban mucho más económicos, variados y vastos a comparación de los lugares de origen de los visitantes.
La abundancia y la riqueza era un orgullo para los habitantes de Las Vegas, que se jactaba de ser un mundo diferente a los territorios que lo rodean. El lujo no faltaba, ni mucho las alfombras rojas y afelpadas, como las plazas comerciales mejor conocidos como Shopping Mall, o simplemente “Mall”, en todo hasta los más sofisticados con venta de zapatos de miles de dólares hasta los más baratos en tan solo 10 dólares el par, así de exagerado; joyas de miles y miles de dólares, al igual que ropa promocionada por tiendas exclusivas, aunque también existen las tradicionales tiendas de cadena, con opciones más permitidas para comprar.
Bueno, eso fueron Las Vegas, Nevada, antes de que entrara su actual presidente estadounidense, porque en la actualidad, el mito, las fantasías y el glamour se ha desmoronado, pues es una ciudad con alto desempleo, sus casinos, hoteles y restaurantes tienen “vacancy”, es decir, sobran habitaciones al grado que han reducido drásticamente el personal teniendo que despedir a miles de personas que operaban dentro de los hoteles y casinos. Nada es igual, la crisis como a pobres, le ha pegado a la rica y afortunada Las Vegas y aunque esto no reconforta ni consuela, al menos con menos turistas y consecuentemente apostadores o adoradores del juego.
La crisis es pasajera, consecuentemente el desmoronamiento de la riqueza de Las Vegas, también, lo que muchos estamos seguros de que así será, pues sería una lástima que no resurgiera toda esa fantasía, ese encantó y todo lo maravilloso que para bien o para mal, representan Las Vegas y no precisamente por el juego, sino por lo creativo que resultan las decenas de hoteles que se han creado y surgirán más adelante generando miles de empleos. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org
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