Mexicanos con sangre ibera

Por Arturo Ríos Ruiz 

*Mestizos 500 años atrás 

*La de AMLO, es más reciente 

El presidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró que existe una relación de “respeto fraternal” con España, pero que la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de no disculparse por los abusos cometidos durante la Conquista no permite “mejorar nuestras relaciones”. Es decir, hay incomodidad.  

Esa demanda exigida con frecuencia por parte del mandatario mexicano, lo ha llevado a expresar su enfado, al grado de que la negativa “No permite mejorar las relaciones”. Más nítido, para cambiar de opinión sobre Hispania, deben pedir perdón. Mientras AMLO, ya lo pidió a nuestros originales. 

El criterio nos conduce a entender lo que pasó hace 500 años cuando las potencias europeas dieron inicio a las campañas para descubrir nuevas tierras para extender sus dominios. 

Portugal acaparaba el comercio de las especias, contaba con la mejor flota naviera de guerra, se posicionó del Mar Índico, razón por la cual, Cristóbal Colón buscó otra ruta para evitar los cañones portugueses, descubrió América y de ahí los planes cambiaron e inició la conquista de la que devino el mestizaje. 

Aunque no queramos el grueso de la población mexicana está cargada de sangre ibera lo que no nos debe incomodar para nada, es la misma situación de todos los iberoamericanos. Aunque pienso que los mestizos tenemos la ventaja de contar con genes de ellos, pero también de nuestra raza pura. Sí la que fue dominada.

Claro, muy diluida por los años que han pasado en ambas razas, pero la sangre española del presidente es más reciente, es de tres generaciones, ya que su abuelo José Obrador, fue español puro y sí, un esforzado luchón por la vida. 

Según el diario el País, que difundió una biografía basada en testimonios de familiares, anota que José Obrador cruzó el Atlántico escondido en el barril de un barco. Descontamos lo del barril porque parece un ingrediente de mala fe.

El abuelo tenía 14 años y portaba documentación falsa en aquella travesía. Desembarcó en Matanzas, Cuba, donde trabajó como barrendero y dependiente en una tienda de ultramarinos. 

Llegó a México en 1917 para reunirse con dos de sus hermanos. Cuando un siglo después Andrés Manuel López Obrador, hizo el viaje inverso para visitar Ampuero, el pequeño municipio de Cantabria del que partió su abuelo.

Convirtió los recuerdos sobre sus orígenes en un canto a la emigración. Más tarde, su nieto se convirtió en el presidente más votado de la historia de México. La hazaña del abuelo merece todo el reconocimiento de la lucha por progresar, fue pues aspiracioncita y lo alcanzó, desde entonces la familia, disfruta de los logros de su ancestro. 

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