Guardianes Eternos
Por Guillermo Robles Ramírez
Algo que siempre me ha llamado la atención sobre el Ejército Mexicano. Por mucho tiempo, esta institución fue como un guardián silencioso, al menos en mis tiempos así lo fue, porque no solían andar pregonando a los cuatro vientos todas las cosas buenas que hacen en las comunidades, ya sea a través de sus fuerzas terrestres, navales o aéreas.
Solo en los últimos años han empezado a abrirse un poquito más, compartiendo detalles aquí y allá. Antes, era como si vivieran en su propio mundo, no muy accesibles para la gente común, y por eso muchos de nosotros no teníamos idea de todo lo que aportan.
No todo en su día a día es marchas militares, entrenamientos con armas o clases de defensa personal, ¡no señor!. Hay mucho más detrás, un lado humano que a veces se pierde en las noticias. Y hablando de eso, justo en días pasados como fue el 19 de febrero, aniversario de su fundación oficial en 1913, me pongo a pensar en cómo nació todo esto.
Para las nuevas generaciones tienen que saber que fue decretado para organizar un ejército que defendiera el orden constitucional, pero sus raíces van más atrás, hasta 1810, en pleno movimiento de independencia.
Fue el primero en el mundo en adoptar el fusil Mondragón en 1908, un rifle semiautomático que marcó época, aunque solo lo usaron en serio a partir de 1910. Es como si ese fusil fuera un símbolo de innovación en medio del caos revolucionario. ¿Se imaginan a los soldados de entonces cargando algo tan avanzado para su tiempo?
Pequeñas anécdotas como esa me hacen apreciar cómo el Ejército ha evolucionado, siempre adaptándose. Desde aquellos días hasta antes de que se metieran de lleno en la pelea contra el crimen organizado, su imagen siempre fue intachable, al menos ese siempre ha sido mi percepción al igual que miles de ciudadanos mexicanos que piensan igual.
Siempre listos para echar una mano cuando México los necesitaba. Solo por recodar en las catástrofes naturales; terremotos, inundaciones, huracanes… Ahí están ellos, sin pedir nada a cambio, solo ayudando.
Eso no solo gana el corazón de los mexicanos, sino que pone a México en el mapa internacional como un país solidario. Recuerdo bien el caso del huracán Katrina en 2005; el Ejército Mexicano cruzó la frontera para ayudar a Estados Unidos con médicos, comida y evacuaciones en Nueva Orleans. Fue un gesto que sorprendió a muchos, así como lleno de orgullo.
Mostraba que las fronteras no importan cuando se trata de humanidad. Y no es cosa del pasado; también, en 2023, después del terrible terremoto en Turquía, enviaron al Grupo de Rescate Frida reconocidos así, por ese equipo famoso con sus perros héroes, para salvar vidas allá.
Más reciente, con los huracanes Hilary en Baja California y Otis en Guerrero, también en 2023, estuvieron al pie del cañón; evacuando gente, repartiendo suministros, reconstruyendo caminos. Esas acciones salvan vidas y reconstruyen comunidades enteras.
En mi experiencia, cuando ves a soldados repartiendo despensas en medio del lodo, te das cuenta de que son más que uniformes; son vecinos, padres, hermanos.
Pero bueno, en la última década y me refiero hasta estos días de 2026, su rol se ha expandido por todo el país en esta batalla incansable contra el crimen organizado. Es la única fuerza de seguridad que ha mantenido una imagen limpia y el respeto de la gente, sin manchas.
Hemos visto, a través de las noticias, cómo decomisan del crimen organizado fortunas enteras; pilas de dólares, euros, pesos mexicanos que ni caben en la cabeza. Gracias a la Marina y el Ejército trabajando codo a codo, no solo los mexicanos, sino el mundo entero ha sido testigo de esas montañas de dinero ilícito.
¿Se acuerdan de esas fotos de mansiones extravagantes donde vivían los capos?, como también los túneles construidos por los “chicos malos”, con aire acondicionado para escapar, como si fueran sets de película. Es impactante, ¿no?.
Y luego, los decomisos de armas; vehículos blindados que parecen tanques, pistolas incrustadas con diamantes e iniciales, hasta ese famoso «cuerno de chivo» bañado en oro que agarraron en Culiacán, Sinaloa. Todo eso termina en museos o exhibiciones, como recordatorio de lo que se ha logrado.
En fin, esta guerra contra el narco ha destapado un pozo sin fondo de dinero sucio. Tantos ceros que uno se marea tratando de cuantificarlos. Han desmantelado redes financieras enteras, laboratorios clandestinos, solo entre 2023 y 2024, localizaron 224 de esos y neutralizaron 408 toneladas de metanfetaminas, imagínense la magnitud. Y no paran, operaciones navales, patrullajes aéreos, coordinación con autoridades locales.
En 2024, por ejemplo, la Armada realizó casi 100,000 operaciones para vigilar costas y fronteras, eliminando tomas clandestinas de combustible y protegiendo instalaciones clave.
Ahora, en 2026, con la cooperación fortalecida con Estados Unidos en donde han intercambio de inteligencia, entrenamientos conjuntos, están preparando protocolos especiales para el Mundial de Fútbol, ante posibles amenazas como terrorismo o ciberataques.
Es como si el Ejército estuviera en todas partes, velando por nosotros. Hoy por hoy, la importancia del Ejército Mexicano es profunda, activa, metida en el corazón del país.
No solo combaten el delito organizado, sino que coordinan con municipios, estados y el gobierno federal para fortalecer la seguridad. Eso ha sembrado una sensación de tranquilidad entre la gente.
Al final, es una institución del pueblo, para el pueblo, defendiendo nuestra soberanía. Su lealtad es incondicional, y los resultados hablan por sí solos, esa es su mejor propaganda. Hace que uno se sienta respaldado, confiado, tanto aquí en México como cuando miramos hacia afuera.
A veces me pregunto, ¿qué sería de nosotros sin ellos en momentos críticos? Es un aliado fiel, y en estos tiempos revueltos, eso vale oro. Pero déjenme pausar un segundo… Reflexionando, creo que deberíamos valorar más estas historias. No todo es polémica o críticas; hay un lado positivo que une a la nación.
El Ejército ha pasado de ser esa figura distante a un pilar visible, participativo. En eventos recientes, como los ejercicios multinacionales en Hawái en 2024, o reuniones con vecinos como Guatemala y Nicaragua, muestran que no están solos en esto. Colaboran internacionalmente contra el crimen transnacional, compartiendo estrategias contra drogas sintéticas y opioides. Es un esfuerzo colectivo que beneficia a todos.
Al final del día, cuando platico con amigos sobre esto, siempre termino diciendo lo mismo, “…el Ejército Mexicano no es solo una fuerza armada; es un reflejo de lo mejor de nosotros.”
Ha estado ahí en independencia, revoluciones, desastres, y ahora en esta lucha moderna. Su compromiso con la sociedad mexicana y más allá de eso es lo que lo hace eterno. Siendo una inspiración no solo para nosotros sino, en un mundo donde todo cambia rápido, instituciones como esta nos dan estabilidad. Y bueno, si me permiten, les recomiendo que la próxima vez que vean un desfile o una noticia sobre ellos, piensen en todo lo que hay detrás. Es parte de nuestra historia compartida. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org
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