Guillermo Robles Ramírez

Evangelización inició con ponche, cantos y piñatas

Por Guillermo Robles Ramírez

Marcado en nuestro calendario el día 16 de este mes fue el inicio de las posadas. Aunque muchos iniciaron antes de esa fecha, no es ningún delito, ya que cuando se busca la diversión sanamente no es necesario justificarlo.

Lo cierto es que se trata de una tradición tan antigua que nació del paganismo y catolicismo para después pasar a una diversión que sin sonar despectivamente callejera. Una preparación que tiene como finalidad recibir la navidad.

Su existencia desde tiempos de la conquista a finales del siglo XVI, los misioneros españoles usaron las costumbres que tenían el pueblo Azteca para recibir al solsticio de invierno, y la adaptaron para inculcar la religión católica.

La mejor manera de resumir los iconos de estas son los cantos, el ponche y las piñatas, siendo este último el más importante de ello y tan antiguo como lo mencionamos anteriormente.

El origen de las piñatas en México comienza con los colonizadores españoles. El significado de la piñata es el siguiente: la piñata es el diablo y sus picos los 7 pecados capitales, una de las mejores maneras de introducción al catolicismo de manera divertida y simple de explicar.

El niño con los ojos vendados y su palo representa la “fe ciega” e inquebrantable, listo para vencer al diablo, que es romper la piñata. El contenido de la piñata son todas las bienaventuradas que se ganan al vencer al diablo.

            La tradicional piñata que se acostumbraba en nuestro país desde hace muchos años es la estrella de siete picos que significa los pecados que se cometieron cuando fue crucificado Jesús o Jesucristo.

            Tradición que viene desde los primeros evangelizadores que llegaron a México quienes se enfrentaron a una forma de vida totalmente diferente a la que ellos practicaban.

            La conquista fue no solo el adueñarse de los territorios de la recién descubierta América, también fue la imposición del idioma, los hábitos y costumbres españolas, y entre otros favores: La religión.

            Para los evangelistas no fue fácil cambiar toda la ideología politeísta de las distintas etnias que poblaban en el Nuevo Mundo, en específico el ahora México.   Así que tuvieron la necesidad de crear estrategias para enseñar los misterios de Dios a nuestros antecesores.

            Uno de los dogmas más complicados fue el del pecado y la manera en que Satanás nos tienta, de cómo debemos ser fuertes para vencerlo y así hacernos acreedores de los beneficios celestiales. Y con este enorme peso a cuestas los frailes franciscanos encontraron la respuesta: Una piñata

            Diseñaron una olla de barro rodeada de papeles de colores en forma de estrella, donde cada uno de los picos representados los pecados capitales, y que sube y baja del cielo (por eso la forma de estrella) pero molestando a la gente amenazando entre golpes y burlas nadie se escapa de tocarla y pegarle.

            Hay que darle ¡duro!, vencer la tentación, romper el mal, poner toda nuestra energía y nuestra concentración en acabar con él. ¡Pero no es fácil! El pecado nos ciega los ojos, les pone una venda y son nuestros compañeros, amigos, familiares, es decir, el prójimo-próximo, quien nos guía a través de sus consejos para romper con el mal.

            Una costumbre que inició en las afueras de las primeras iglesias, y conforme pasaron los años su representación se hiso tan popular que en la actualidad se hace en la calle, en avenidas principales o cualquier colonia sin importar el nivel económico en la que su representación de la búsqueda de una posada cuando la Virgen María estuvo en su trayecto en el desierto y montañas porque en Jerusalén ya no encontraron en donde quedarse se fueron a Belén en donde nació el Niño Jesús.

            Lo más esperado es cuando encuentran ese lugar porque es cuando todos los mexicanos hacen la fiesta con cantos, ponche y no puede faltar la tradicional piñata con sus siete picos; así como los gritos de … ¡dale, dale, dale!! arriba, más abajo! ¡pégale duro!, y las risas.

            Y aunque tiene un origen religioso ahora son un momento de diversión y convivencia. Lo que comenzó como un método de evangelización, ahora es una costumbre que no solamente une familias sino también a toda la comunidad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) www.intersip.org

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