El Sendero de los Iluminados: Despierta

Por Alan Prado

Realiza lo que consideres necesario.

Arde, lucha y disfruta de la vida hasta la última gota.

Porque este mundo no te proporcionará lo que mereces. Te ofrecerá exactamente lo que te arriesgues a conseguir. 

No viniste a vivir entre migajas ni a estar atrapado en tus temores. 

Naciste para edificar imperios con manos lastimadas y la mirada llena de pasión. 

Cada instante que dejas pasar es un ladrillo menos en la creación de tu leyenda. 

Cada justificación es un veneno lento que silencia tu esencia.

¿Te causa dolor? Que duela. 

¿Te agota? Que canse.

《Pero que en ningún momento, jamás, te frene》

Lucha cuando tengas hambre. Avanza cuando te sientas quebrado. Cree cuando todo parezca oscuro. Porque los verdaderos hombres no solicitan permiso para vivir con intensidad. Vienen al mundo a dominarlo. 

Y cuando culmines tu batalla cotidiana… ríe como un guerrero que aún se mantiene en pie.

Baila con tus cicatrices. Comparte una bebida con tus hermanos. Ama como si el mañana te perteneciera. Celebra cada momento como si fuera el último capítulo de tu relato. 

Haz lo que sea necesario. No por una ambición sin sentido, sino por honor. 

Por dejar una marca. Por no convertirte en ese anciano resentido que lamenta todo lo que no realizó. 

Te encontrarás con personas a lo largo de tu vida que son incapaces de percibirte. Ellos no son capaces de apreciar tu amor. No logran reconocer tu luz. No pueden notar tu intelecto. 

Estás en distintas frecuencias. Solo son capaces de observar la carne. 

Tu esencia es desconocida para ellos. No pueden verte porque no está en sus designios hacerlo.

Siempre enfrentarás dificultades. Aprende a disfrutar la vida mientras las superas.

Las personas no determinan su destino, establecen sus costumbres y estas costumbres definen su destino. 

En la vida, únicamente tienes la capacidad de manejar dos aspectos: tu dedicación y tu perspectiva.

No indagues sobre cómo comenzar. Comienza y luego pregunta sobre cómo puedes mejorar. 

La felicidad está menos relacionada con el placer y más ligada a un sentido de propósito. 

La existencia es más complicada cuando esperas mucho del mundo y poco de ti mismo. La vida resulta ser más sencilla cuando esperas mucho de ti y poco del mundo. 

Altos estándares, bajas expectativas. 

Gran parte de tus problemas provienen, simplemente, de tu mente amplificando situaciones insignificantes. 

No busques secretos cuando lo que verdaderamente necesitas son repeticiones. 

No permitas que tres cosas te dominen: las personas, el dinero o experiencias pasadas. 

En cada desafío o incluso tragedia, existe una oportunidad. Si te condicionas a buscar oportunidades, podrás tomar las riendas de la situación y transformarla en algo positivo, o si no es posible convertirla en algo bueno, al menos puede surgir algo positivo de ella. 

《Agradece cada día, porque aunque sientas que no tienes razones para hacerlo, tu día “habitual” es el anhelo de alguien más》.

Realiza lo que debas. Vive como si el universo te estuviese observando. 

Y parte con la satisfacción de haber sido fuego, no ceniza.

Alan Prado (AMEP 11:11).

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