Desafío: Uno a uno “Aparecen”

Uno a uno “Aparecen”
*Pésimos Indicadores
*Juntar 500 Millones

Desde la “aparición” de los restos de Alexander Mora Venancio en un basurero de Cocula –primero hablaron de Acapulco como referente-, nos preguntamos si las puñaladas al lastimado corazón de México iban a darse una por una, digamos cada determinado lapso, para así extender la ignominia y la indignidad a sabiendas de la imposibilidad de hallar con vida a los jóvenes normalistas y terminar con esta terrible secuela que ha incendiado las redes sociales y deteriorado la imagen de nuestro país en el mundo con millones de estudiantes exigiendo al gobierno mexicano alguna respuesta. Y es que la negligencia ha sobrepasado lo inimaginable. Ya le llaman el “holocausto de Ayotzinapa”, como si esta población de Guerrero pudiera compararse con el campo de concentración nazi en Auschwitz, uno de tantos esparcidos por los alemanes cuya economía, sesenta y cinco años después del horror, es la más sólida de Europa. ¿Cómo explicarlo?
Ni las oraciones del Papa Francisco han servido para el milagro de la resurrección, máxime que la “proba” Procuraduría General, bajo órdenes del inútil y soberbio Jesús Murillo Karam –siquiera su cabeza ya debería rodar junto a la del general Salvador Cienfuegos Zepeda, responsable de la masacre de Tlatlaya en última instancia-, los dio por muertos hace varias semanas. La esperanza permaneció por la sencilla razón de que la mayor parte de la sociedad ya no cree en las declaraciones de los funcionarios, ni en los dislates presidenciales para justificarse ni, mucho menos, en los cantos de sirena sobre un optimismo insostenible ante la catarata de malas noticias. Menos mal que, según dicen, los chinos nos perdonaron el chop-suey de las indemnizaciones. Pero, la verdad, tampoco lo creo.
Hablan de capturados –por lo general policías municipales a quienes se pretende segregar por las iniciativas peñistas con cauce hacia la República Central-, pero no se llega al verdadero fondo de la cuestión: la indiscutible conexión entre cárteles y otras mafias con elementos políticos claves de distintos niveles. ¿Alguien puede aceptar la ingenua tesis de que el ex gobernador ángel aguirre rivero fue sorprendido por los malandrines de Iguala, los abarca, confinados ya, y debió pagar por los platos rotos? Y en esta interrogante, desde luego, entra la sospecha sobre el deleznable apoyo que recibió aguirre por parte del entonces gobernador mexiquense, enrique peña, cuando intentaba cubrir posiciones para su causa y “extrañamente” perdió la postulación priísta en Guerrero. Y de este punto arranca la más patética conclusión: peña debió, necesariamente, que ponerse de acuerdo con los perredistas, la dirigencia del partido y el icono del mismo entonces López Obrador, para asegurar la llegada de “su” compadre y amigo a la gubernatura oscura. De otra manera sería imposible entender, a sabiendas del peñismo de aguirre, la colecta de la basura priísta para ganar, como lo hicieron, el alto cargo con el cual se desplomó como ningún otro mandatario de la región incluyendo a rubencito figueroa alcocer, hijo del cacique-rufián, o a julio césar ruiz ferro y otros más como el infeliz israel nogueda otero en el sexenio echeverriano. Ningún episodio de esta larga historia negra es equiparable.
Así que la responsabilidad es compartida, por decir lo menos. El primero en meter las manos fue el panista felipe calderón con su descocada idea de reunir en una sola cabeza a todos los cárteles; y, al fracasar en su intento tras la muerte “accidental” de Juan Camilo Mouriño Terrazo, su supuesto “delfín”, optó por la guerra de la simulación: se derrama sangre –cien mil víctimas durante su sexenio-, sin ningún efecto en el mercado de las drogas estadounidense desde donde, de verdad, se controlan pasos aduaneros y cargamentos multimillonarios sin la menor dificultad para circular por las grandes autopistas del vecino país. Esto es, como si el Bravo fuese una poción mágica que hiciera invisible a los tráileres. Lo digo, para seguir la moda de brujas, duendes, magos que iluminan copiosamente las pantallas cinematográficas, sobre todo en esta época en la cual, de acuerdo a los intereses mercantiles, todo debe olvidarse… ¡excepto comprar bajo la fiebre del consumismo superfluo!
El segundo plano lo conforma la puesta de acuerdo entre peña y el perredismo para no dejar sin dulce al angelito represor quien ya había sigo mandatario, sustituyendo figueroa Alcocer tras la matanza de Aguas Blancas, jamás debidamente esclarecida y con figueroa en la calle, como aguirre, tan quitado de la pena. La justicia tiene más límites que los bolsillos maltrechos de los mexicanos a quienes les solicitan, de manera incesante, aplicar su generosidad innata a las mil solicitudes “altruistas” inventadas por los grandes consorcios… que se enjuagan las manos con el dinero de los menos favorecidos.
La tercera perspectiva tiene que ver, sin modo de evitarlo, con las cercanías de las dirigencias de izquierda con los autores intelectuales de la incendiaria barbarie y la consiguiente conmoción mundial. No puede negarse lo evidente. Acaso por eso mismo, los “pescadores” de MORENA no se atreven a convocar, por su cuenta, alguna manifestación que aproveche el flujo popular en demanda de justicia por cuanto ocurrió y ya no puede revirarse. Marchas van y vienen, a pesar de la torpe amenaza sobre la fútil interpretación de los diputados priístas contra la pared –nunca había sido tan complejo el papel de defensores del presidencialismo- para evitarlas aduciendo el derecho de los demás a la movilidad; ¿acaso quienes protestan NO tienen derecho a moverse como dice el eslogan recurrente de la administración en curso? La intención de fondo es taponear las protestas y la crispación sin medir los efectos: sin desfogues los “escapes” del motor de la República se atrofiarán provocando un estallido mayúsculo. ¿Es lo que buscan para proceder a la represión y animar a los deplorables mandos castrenses a proceder en consecuencia, tomando los controles? Nada sería peor para México.
A este columnista algunas falsas interpretaciones le vienen muy mal. Por ejemplo, por exaltar a los jóvenes victimados de Ayotzinapa –cuarenta y tres-, se tiende una alta columna de humo sobre los más de nueve mil “desaparecidos” durante el sexenio actual, en sólo dos años de gestión peñista. Y nadie habla, siquiera, de los cincuenta y nueve mil muertos que las organizaciones no gubernamentales analizan como pruebas de la matazón irrefrenable, descontrolada, en un pueblo sin ley y con una losa tremenda: la de la negligencia gubernamental. ¿Cuántos asesinatos más deberemos atestiguar antes de que se entienda la asfixia del presidencialismo y la torpeza de peña nieto? ¿O nos llegará a nosotros, a ustedes y a mí, el yugo fatal para silenciarnos bajo una nueva dictadura, sea de partido o militar, de derecha posiblemente?
Es una vergüenza estar en este punto de deliberación, sin las respuestas adecuadas para sortear un espinoso presente. Por desgracia, no existe manera alguna de superarlo, hasta este momento, atorados, como estamos, en la supervivencia de un régimen repelido por nueve de cada diez mexicanos como hemos explicado en colaboraciones recientes; y, por tal, sin legitimidad posible. No basta con ganar unos comicios para certificar el derecho de gobernar si los proyectos se vuelven mentirosos y nos llegan otros sin el menor consenso como las deplorables reformas que van rumbo a los tiraderos de Santa Fe.
Insisto: peña ha perdido la historia; se bajó del ferrocarril en la estación de la corrupción que va ampliándose como nunca antes… y ya es decir. En dos años, su mujer Angélica Rivero Hurtado, es la mayor millonaria de la farándula, incluyendo en el culebrón de Los Pinos: “Amor Presidencial” en el que dudamos alcance el histrionismo brillante de Adela Noriega –quien tiene dos hijos con salinas de gortari-, en “Amor Real”. ¿La recuerdan? Fue acaso una terrible premonición.
Debate
Los indicadores sociales empeoran. Las organizaciones campesinas, de plano, insisten en solicitar la salida del mandatario en curso, dadas las condiciones miserables de trabajo con ingresos paupérrimos. A veces, al asomarme al balcón del maderismo centenario, me percato de que toda una centuria se ha perdido en experimentos, expropiaciones, rectificaciones y un ir y venir incesante por parte de los consorcios extranjeros que, a través de los lustros, se han llevado, siempre, las mejores tajadas… incluso cuando les fue arrebatado, con justicia, el petróleo.
Pero, tampoco se observan con optimismo –siempre presente entre los demagogos-, los indicadores económicos. Las reservas del Banco de México se mueven ahora poco –no como en los finales de los sexenios foxista y calderonista-, y parecen estacionadas en 192 mil millones de dólares, la quinta parte o más de la deuda global del gobierno mexicano y sus derivados cómplices del sector privado que ya rebasa el millón de millones de dólares –un billón, entendemos-. Sólo falta que salte a la palestra otro demagogo, como echeverría, para decirnos que es “manejable” o que nuestra economía, como ya dijo el premiado Luis Videgaray Caso, está blindada. ¡Ayúdanos, Señor! Porque, por lo general, a avisos como éste sigue una catarata imparable de desgracias financieras.
Y ni qué decir de los indicadores políticos. ¿Y si los electores deciden sancionar a la partidocracia en vigor no acudiendo, en su mayoría, a las urnas? Los votos duros de cada instituto político no alcanzan para legitimarlos. Y de este punto debe partirse para entender la vulnerabilidad de un gobierno cuya única salida ha consistido en proponer una vuelta hacia la República Centralista.
La Anécdota
Los niños no tienen la culpa; tampoco los millones de mexicanos depauperados por obra y gracia de la asfixia financiera. Pese a todo, son los mexicanos con menores recursos quienes más se aplican a las donaciones con una generosidad conmovedora. ¿Y los ricos? Esos salen en la televisión, muy orondos, exhibiendo cheques en tamaño monumental para darse baños de pureza.
Les tengo una solución para reunir quinientos millones de pesos –algunos más que los colectados recientemente en el llamado Teletón-. Basta con seguir un menú de multimillonarios con las aportaciones que podrían dar sin necesidad de “bolsear” a quienes, con enormes esfuerzos, salen adelante en estos tiempos difíciles y, para colmo, en la época más consumista del año. Donantes sugeridos:
1.- Carlos Slim Helú: cincuenta millones de pesos, una bicoca para él.
2.- Germán Larrea Mota Velasco: cincuenta millones de pesos.
3.- Alberto Bailleres González: cincuenta millones de pesos.
Y con la misma cantidad, los grandes “triunfadores”: Ricardo Salinas Pliego, Antonio del Valle, María Asunción Aramburuzabala, la familia González Moreno heredera de Roberto González Barrera “El Maseco”, Jerónimo Arango y la siempre muy “altruista” familia Servitje. Quinientos millones de pesos en total. Suficientes para alcanzar “la meta”
Falta Televisa, claro. Proponemos que, para agradar a los donantes, se monte un espectáculo con duración de doce horas –no las treinta invertidas-, televisado para solaz del colectivo, en el que los artistas tampoco cobraran para hacer rendir las cifras de la abundancia. Es una alternativa, ¿no creen?
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Web: www.trinchera.mx
E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com
EL ALTRUISMO ES UNO DE LOS GRANDES NEGOCIOS DE LAS EMPRESAS MÁS CAPITALISTAS. ALGUNAS DE ELLAS, COMO LA DE LOS SERVITJE LLEGAN AL ESCÁNDALO Y POCOS INVESTIGAN LAS RAÍCES. RECUÉRDESE EL PENOSO CASO DE VÍCTOR GARCÍA LIZAMA, EL “ZAR DE LA CARIDAD” ENRIQUECIDO GRACIAS AL SAQUEO DE LOS MÁS POBRES.

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