Desafío

*Conocimiento de Causa

*Historias que Enfada

*Los “Hipos” Heredados

¿Quiénes serán los retrasados mentales?¿Aquellos que propugnan por defender causas sin saber explicarlas ni puntualizarlas?¿O todos los demás, cansados de atropellos urbanos y de escándalos que exhiben las intenciones vandálicas? Me parece bastante clara la respuesta pero ya sé: dirán que las interrogantes son inductivas, esto es destinadas a la manipulación de nuestros amables lectores como si ustedes no tuvieran el menor sentido de la ética y ni pizca de criterios propios. En lo particular, como columnista, siempre he procurado no inducir a quienes me siguen sino brindarles elementos de juicio para que cada quien tome para sí los argumentos convincentes y los comparen con otros. Incluso, tal ha sido mi “pecado” en las épocas electorales cuando algunos me exigen pronunciarme por alguna causa: por supuesto, voto; pero mi deber profesional es presentar pros y contras de cada opción, con la mayor información objetiva posible, incluso sin privilegiar a la causa con la que pudiera optar, siempre con el propósito de honrar, por encima de todo, mi condición imparcial, elemento esencial del periodismo veraz.

Dicho esto, entenderán el porqué de este espacio, en el que no pretendo “linchamiento” alguno –tal arguyen quienes, al carecer de argumentos, utilizan los lugares comunes, las frases hechas y las palabras altisonantes, para blindarse-, contra los otrora opositores miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación: quien no tenga fines partidistas, esto es para llevarse un botín de malsanos militantes, no puede concordar con una organización surgida de la oposición a un cacicazgo… que termina por defender cuanto significó éste para alcanzar categoría de poder fáctico con capacidad de convertir en rehén de sus intereses al Estado mismo y al Derecho.

Hace unos días, el cotidiano La Jornada –miércoles 27 de agosto-, reprodujo una suerte de entrevista con uno de los dirigentes de la CNTE quien repitió el viejo, anquilosado discurso sobre el derecho de los maestros y los niños a una educación de calidad. ¡Qué bien suena! No obstante, el ausentismo notorio de mentores en las escuelas controladas por este segmento, sobre todo en Oaxaca, Michoacán y el Distrito Federal –tres espacios sometidos a la inmisericorde presión gremial con asecho a los poderes locales y federales cuyos representantes se han quedado arrinconados-, obra en sentido contrario a este apotegma que pareciera incontestable. Con cualquier pretexto, la CNTE sale a la calle, deja las aulas y arroja al basurero al futuro del país que son los escolapios de todas las edades. ¿Este proceder, tan grave, no debe ser tipificado como un delito de lesa humanidad? Me parece que debería medirse, seriamente y sin demagogia, sobre el tema; por desgracia, primero van los intereses partidistas y muy atrás los de la nación que conformamos millones de silentes mutilados en nuestros derechos por obra y gracia de quien sabe quien: los dirigentes del CNTE insisten en que ellos no son responsables de los desmanes ocasionados –lo mismo en Oaxaca que en la capital del país- por los “infiltrados” quienes, curiosamente, de acuerdo a los vídeos en poder de las policías –dispersas porque el Legislativo no se anima a aprobar la ley orgánica para constituir la Gendarmería Nacional que se estima factible para julio ¡de 2014!-, son los mismos rijosos quienes sólo esperan unas horas antes de ser puestos en libertad, cuando los capturan en flagrancia, esto es cometiendo todo tipo de actos bárbaros, por temor del gobierno al endurecimiento de quienes se quedan en las calles vociferando.

Lo dicho: se puede gobernar de cualquier manera, menos con miedo; porque si se tiene temor a ejercer las funciones inherentes al servicio público entonces, sin remedio, andamos hacia la anarquía, el escenario que precede al “estado fallido”, el peor de los campos posibles. Y a los del CNTE se les tiene terror –demostrado el pasado domingo primero de septiembre-, sea porque un acto represivo podría conllevar el costo de la impopularidad si no se esgrimen argumentos serios, de fondo, o sencillamente para evitar que las carnadas magisteriales sean consumidas por los tiburones de las dirigencias partidistas urgidas de un mayor capital política en ausencia de apoyos mayoritarios. Así las cosas, los sufragios de seis mil mentores en rebeldía, quienes sitian lo mismo el Zócalo que las sedes camarales e incluso las de algunos medios –aunque no dudemos que no sean imparciales algunos de ellos-, son más importantes que la opinión de los millones de silenciados y presuntos electores, asustadizos y enfadados, incapaces de hacer valer sus derechos, el de libre tránsito y la necesaria tranquilidad para salir a las calles sin encontrarse con los “tapones” cuasi subversivos. En esta línea se extravía cualquier concepto de democracia, aquí y en cualquier sitio del planeta.

Hay algo más: en la entrevista de marras, uno de los dirigentes del CNTE, Juan José Ortega Madrigal –no me queda sino escribir su nombre lo que espero hacer pocas veces para no darle la importancia que él cree merecer-, llega al colmo, al defender a la “maestra” Elba Esther Gordillo alegando que lo “democrático” hubiese sido convocar a congresos seccionales para elegir a un nuevo dirigente y evitar así una “venganza política”. Increíble. Se olvida que su CNTE, y los dirigentes como él, durante décadas estuvieron exigiendo el descabezamiento de la señora en cuestión cuya detención –por elementos de la marina, esto sí de manera desproporcionada y fuera de jurisdicción-, se debió a la “cola” de ilícitos que ya pisoteaban hasta sus cercanos, ninguno de los cuales la defendió al caer presa el pasado 26 de febrero. Esto es: en vez de volcarse en entusiasmo por el fin del cacicazgo, sus opositores ¡tomaron las banderas de la novia de “Chucky” y las hicieron suyas! Nada más deleznable me ha sido dado contemplar en más de cuarenta años de profesión.

Dicen los líderes de la alterada CNTE que su “lucha” más bien tiene que ver con la inquietud de obtener mayores recursos para la educación y entonces se meten en el embrollo de polemizar sobre la iniciativa de ley energética considerando una panacea los ingresos provenientes del petróleo, esto es subrayando algo que ni los disidentes a la propuesta de Peña Nieto pretenden: la mantenida petrolización de nuestra economía. Tal revela que ni siquiera saben en donde están parados, moralmente, pero físicamente sí: en donde ser mejor para elevar los índices de ingobernabilidad… favoreciendo con ello las tesis de quienes asumen la pronta injerencia del extranjero en nuestros asuntos rectores. Lo mismo cuando se prolonga la imagen de la violencia mientras los financieros españoles y estadounidenses le hincan los dientes a nuestros saqueados bancos. (Ya son más de 20 mil millones de dólares los “saqueados” en las últimas semanas).

El apunte final de Ortega Madrigal no tiene desperdicio en el numen de la demagogia más artera y grotesca. Cuestiona a quienes no coinciden con ellos, sobre todo a cuantos han publicado desplegados exigiendo a las autoridades mantener el orden público –uno de los deberes primigenios de la autoridad democrática-, y los califica así:

–“Se creen dueños de la verdad absoluta, pero todo su esquema es radical y muy cuadrado”.

¡Qué suenen las fanfarrias! Los más intransigentes, quienes se han instalado en la prepotente actitud de desdeñar los razonamientos ajenos, claman contra quienes les cuestionan… por lo que la CNTE hace: sentirse dueña de la verdad absoluta, con criterios radicales y muy cuadrados. En este punto, se pintan solos; porque no son sus críticos quienes han tomado el Zócalo ni bloquean los accesos a los centros de poder y a las embajadas para convertir sus demandas gremiales en un asunto internacional que vaya en contra de la imagen del país y lo siga abaratando para beneplácito de los inversionistas foráneos hábiles en la especulación y las consiguientes plusvalías. ¿Acaso este pobre diablo, Ortega Madrigal, se ha detenido a analizar este punto que nos coloca con la soga al cuello a todos?

La demagogia, de nueva cuenta, va triunfando. Más todavía cuando el optimismo presidencial hace creer a los ingenuos que estamos en Jauja. Igual a lo que han hecho sus predecesores cuando perdían la historia, mintiendo, desviando recursos y asaltando al erario bajo la ceguera de los amnésicos.

Debate

La de la CNTE es una historia que enfada. Y mucho. No se puede ser tan incongruente y con tan malas intenciones sin caer en el campo de la subversión barata. Un apunte: como efecto explicable de los genocidios de 1968 y 1971 –que esperemos jamás se repitan; para eso están las organizaciones de “inteligencia” militar y policíacas-, se abrogó el delito de “disolución social” por considerar que era un arma contra la sociedad y sus libertades en manos de una administración autócrata que, sin embargo, cedió, digamos “democráticamente”, ante la presión general y sin necesidad de escándalos callejeros que, en este caso, sobraron.

Pero hay otros que permanecen como el de “atentados contra el orden público” y el de “subversión”, esto es como una protección esencial al Estado de Derecho contra bla intromisión ominosa de anarquistas, posibles mercenarios de fuerzas externas, y de injerentistas deseosos de intervenir en el destino de nuestro país. Ustedes, amables lectores, pueden situar el presente y los agravios últimos contra la ciudadanía de la ciudad de México en los rubros que correspondan. Otra cosa es, por desgracia, la ausencia de gobierno o el miedo a gobernar que es casi lo mismo.

Los rebeldes de la CNTE han traspasado los límites de la tolerancia y la sedición por mucho. Y, pese a ello, no se ha actuado con la firmeza necesaria. Ni antes, durante ni después del primer informe y el mensaje presidencial blindado en su propia residencia de Los Pinos. Dentro de muy poco, el podio de colocará en algún búnker de los subterráneos construidos bajo el mandato del deplorable calderón –minúsculas-.

La Anécdota

Va de cuento. Los panistas convirtieron el culto a Baco en una misión casi bíblica aunque reñida con las antiguas enseñanzas del Redentor. Por ejemplo, las tardeadas de calderón ya son un referente de su paso por Los Pinos con todo y la medio ceguera de su consorte, Margarita, quien prefería encerrarse para no saber nada de ellas; o huir, de plano, de la residencia presidencial.

Pues bien, no hace mucho, el senador panista, Ernesto Cordero Arroyo, uno de los favoritos de calderón, se situó en el restaurante “Cuchilleros” mientras los “maestros” sitiaban el Palacio de San Lázaro y llegó a decir: “si requieren una sede alterna, ¡qué vengan a mi mesa a emborracharse”. Muy en la línea.

Y en idéntica dirección, el vicecoordinador de Comunicaciones de la Cámara de Diputados, el panista Max Cortázar, con constancia insólita, desecha asistir a las reuniones públicas por optar por el alcohol. Así lo publica incluso el cotidiano –Milenio- que defendió a calderón cuando le llamamos alcohólico, a tiempo y no a toro pasado.

Van muchas veces que me sucede algo similar, en cuanto a la descalificación oportunista, por los informadores, no periodistas, acomodados dentro del establishment.

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E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

ENRIQUE PEÑA NIETO LEVANTÓ EL BRAZO Y LA MANO DIESTRA, EN DICIEMBRE PASADO, PARA JURAR QUE RESPETARÍA A LA CONSTITUCIÓN –NO DIJO CUAL LO QUE DEBIÓ INVALIDAR SU PROTESTA-, Y LAS LEYES QUE DE ELLA EMANAN. AHORA ENTENDEMOS EL EFECTO DE SU TREMENDA OMISIÓN: PREFIERE DEJAR LAS COSAS COMO ESTÁN, EN PLENO ABISMO HACIA LA INGOBERNABILIDAD, QUE ACTUAR CON FIRMEZA CONTRA QUIENES ATENTAN CONTRA EL ESTADO DE DERECHO Y LA SOBERANÍA NACIONAL.

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