Comienza el partido

Por Claudio Adrián Montaño Mier

“Hay entrenadores que se creen más importantes que los jugadores. Cuando es así, es un problema.”

Zinédine Zidane

Hay una gran cantidad de películas donde el protagonista es un entrenador, desde “Atletico San Panchito” hasta otras de mayor presupuesto como “Rudy” o “Sueño Posible” y las clásicas como “Somos Marshall” o “Hossiers” con Gene Hackman.

Son películas bien hechas, dan la impresión de que cualquiera que estuviera en el lugar adecuado podría llevar a un equipo deportivo a un campeonato. Es fácil, esgrimes tu voz autoritaria, usas el silbato para llamar la atención, corres a uno o dos para infundir respeto y te peleas con tu jefe para imponer tu forma de pensar.

Al ver la película, perfectamente diseñada, sentimos en nuestro interior una emoción tan intensa que muchos salimos a comprar tenis, short y un balón para introducirnos en el mundo del deporte, habrá quienes se integren a un equipo y después de dos o tres intentos, de salir decepcionados del intento y en muchos casos, con lesiones por falta de preparación nos olvidamos del  short, usamos los tenis para lavar el coche el domingo y regalamos el balón al primero que lo ve con la emoción que teníamos al inicio.

Recuerdo un alumno al que enseñaba ciencias en la secundaria, este joven jugaba en las fuerzas básicas de un equipo de segunda división de la localidad. Todos los días se levantaba a las 4:00 am, corría 10 kilómetros, ayudaba en las tareas de la casa y desayunaba. Llegaba temprano a clases y nunca dejó de entregar una tarea, era un buen estudiante. Al salir llegaba a su casa, ayudaba en los quehaceres, comía, hacía tarea y cumplir con el entrenamiento, todos los días. No sé si llegó a ser jugador profesional, lo que sí sé es que se formó a una disciplina y si le sumamos ser buen estudiante, estoy seguro de que el éxito llegó a su vida.

El deporte tiene mucho que ver con la vida misma, nos conecta, nos permite interactuar y nos hace crecer. Un buen entrenador es un ejemplo de lo que debe ser un líder, y aunque no todos los entrenadores lo son, aquí comienza la búsqueda del garbanzo de a libra.

El director de una institución debe asumir el papel del entrenador de un equipo, como cabeza del equipo tiene la responsabilidad de ser el modelo a seguir, responsabilizarse de su salud mental y equilibrio, de ahí depende el balance en su actuar. Ningún resentido, amargado, ambicioso o ignorante es capaz de inspirar positivamente un equipo de trabajo.

La habilidad de reconocer la capacidad de cada integrante del equipo, detonar las que se encuentran latentes y fortalecer las existentes. Repartir de forma equitativa las responsabilidades sin sobrecargar a ninguno, idear la forma de que todos estén satisfechos con sus asignaciones.

Sobre la marcha, durante el partido, mantener el ánimo alto, motivar, corregir sin agredir ni regañar, realizar ajustes, elegir al adecuado de la banca en el momento preciso, observar el entorno, enfriar las emociones y reconocer los resultados.

Al concluir la jornada, evaluar el esfuerzo, felicitar en público y corregir en privado. Analizar las decisiones, recrear la jornada y preparar el plan de acción para la siguiente jornada.

Un entrenador de nueva generación aprende a usar la tecnología, estudia estadística, económica, retórica y marketing, se educa emocionalmente, lee, lee mucho, descansa bien, se alimenta adecuadamente, aprende cosas nuevas, lee filosofía, no solo entrena su cuerpo, también lo hace con la mente.

Estamos ante la oportunidad de una nueva forma de liderazgo, cuando el equipo gana el trofeo del campeonato, sencillamente los observa, toma fotografías y se sienta a ver la felicidad de su equipo, porque sabe que su trabajo obtiene sus frutos por la sinergia producida con los integrantes de su equipo.

“Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”.Lao Tzu

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5 thoughts on “Comienza el partido”

  • En efecto, todo líder debe de conocer a cada una de las personas que integran su grupo, asosiacion o en este caso equipo deportivo, identificar sus cualidades y potenciar cada una de estas, sin menospreciar a nadie, es una forma de justica y reconocimiento que caminan agarradas de las manos. Por ello, el líder debe anteponer su propio ego, y alegrarse cuando su esfuerzo se refleja en el éxito del grupo.

  • Excelente reflexión analógica del entrenador, deportista símil con el papel y liderazgo directivo y su escuela, son muy enriquecedoras tus palabras. Gracias por compartir.