Karina Velasco

Carlos Joaquín encabeza el gobierno más sangriento en la historia de Quintana Roo

Por Karina Velasco Aguilera

Desde que el actual gobernador Carlos Joaquín González, tomó el poder de la joya del caribe mexicano, Quintana Roo no volvió a ser igual, hoy el paraíso huele a sangre, plomo e impunidad y no es para menos realizar está aseveración pues al día se registran 1.55 homicidios dolosos en el Estado acumulando más de 80 víctimas.

Los datos son proporcionados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en comparación a la administración de Roberto Borge donde se calcularon en promedio 0.59 muertes violentas.

Tan solo en el primer año del gobierno de Carlos Joaquín González, las ejecuciones comenzaron a darse de una por día, aumentando de las 228 que se registraron en el sexenio borgista a 359 de septiembre 2016 a septiembre 2017.

2017, sin duda, fue el año donde la violencia se agudizó de manera recurrente y significativa; el Estado de Quintana Roo ya estaba dando sus primeros síntomas de la acelerada descomposición social, judicial y política encabezada por Carlos Joaquín, dejando un saldo de 359 homicidios dolosos en 364 días.

Sin embargo, las puertas del infierno apenas se abrían para el paraíso, pues el año 2018, terminó coronándose como el año más violento de la historia en Quintana Roo (al momento), con un registro de 763 homicidios dolosos y de mayor incidencia los meses de julio con 95, agosto con 87 y septiembre con 82 ejecuciones respectivamente.

Cabe resaltar que esta época sangrienta coincide con la llegada de Alberto Capella Ibarra, “el Rambo del caribe”, como titular de la Secretaría de Seguridad Pública en el Estado.

Durante 2019 la tendencia de homicidios bajó acumulando 685 casos, pero las denuncias por abuso de autoridad y feminicidios sistemáticos comenzaron a cimbrar el Estado y en 2020 ni la pandemia por Covid-19 frenó la ola violencia que carcome a Quintana Roo, ya que las cifras de homicidios se mantuvieron en un pico elevado con 581 muertes.

Ese mismo año, se percibe que al igual a los años anteriores, siempre es de abril a septiembre cuando la incidencia de estos crímenes se agudiza, además de una marcada persecución gubernamental hacia periodistas y activistas que exhiben estos hechos.

Llegó el 2021 y desde enero se han contabilizado alrededor de 1.2 homicidios dolosos por día según datos de la SESNSP además de que los delitos por secuestro y extorsión también se han incrementado llegando incluso a verse atentados contra unidades del transporte público como método de coerción a chóferes para obligarlos a dar el criminal “pago por derecho de piso”.

Las extorsiones también alcanzan a los obreros que laboran en la construcción de hoteles, sobre la zona continental de Isla Mujeres, registrándose una serie de desapariciones y ejecuciones sistemáticas.

Sobre los feminicidios, la Fiscalía General del Estado ni siquiera mantiene un conteo de los casos y solo una de cada 9 carpetas es resuelta.

En cuanto al índice de los más de 2 mil 509 homicidios dolosos que ensombrecen al paraíso durante el mandato de Carlos Joaquín González, el 62 por ciento fueron perpetrados por arma de fuego y el 19 por ciento con otros objetos.

De esta forma se describe lo que hasta hoy es uno de los gobiernos más lúgubres, violentos e ineficaces que ha padecido Quintana Roo, donde la vida de los obreros y sus hijos parecen no importarle al gobernador quien solo se concentra en la zona turística, pero lo más lamentable es que ni a los turistas les ha garantizado seguridad.

Me despido con una insiciva frase atribuida al poeta británico, Lord Byron:

“Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo.”

Nos leemos la próxima semana.

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