Asalto en despoblado

Por Guillermo Robles Ramírez
Falsos dirigentes que se escudan bajo las siglas de la Unión Campesina Democrática (U.C.D.), sin ningún respaldo real de la organización legítima, andan recorriendo los ejidos principales de varios municipios de Coahuila como zopilotes hambrientos.

Usan todos los medios posibles como volantes, altoparlantes en camionetas, reuniones en las plazas, para engañar y asaltar en despoblado a las familias campesinas más humildes.

La mentira que repiten como disco rayado es que con un “módico” pago inicial de diez mil pesos o a veces más, según el hambre que traigan, les van a entregar una unidad motriz modelo 2004 o más reciente, supuestamente dentro de un “enésimo” programa de regularización y nacionalización de los famosos “chocolates” o “chuecos”.

La meritita verdad, es que no existe ningún respaldo oficial de las autoridades federales para que en fecha próxima o inmediata se vayan a legalizar unidades motrices extranjeras bajo ese esquema masivo.

El programa extraordinario de regularización que arrancó en 2022 y se fue extendiendo terminó de manera definitiva el 31 de diciembre de 2025, según el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación ese mismo día.

La presidenta Claudia Sheinbaum firmó la abrogación y reforma correspondiente, y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) lo confirmó que, a partir del 1 de enero de 2026, no hay disposición legal vigente que autorice esos trámites simplificados.

Se regularizaron casi 3 millones de vehículos en todo el país o para ser más preciso fueron 2 millones 987 mil 839 al corte de noviembre 2025, pero el esquema se cerró sin prórroga.

Cualquier promesa de “pronto” o “en unas semanas” es puro cuento para poder sacarles la lana. Esto es un verdadero asalto y robo en despoblado contra la gente del medio rural, que es la que menos recursos económicos tiene. Y lo peor de estos vivales se contradicen a sí mismos, porque la Unión Campesina Democrática, la de verdad, se creó y existe, según se dice, para proteger y apoyar la economía de las familias del sector rural, no para desplumarlas con fraudes descarados.

Estos sinvergüenzas aprovechan justamente esta temporada decembrina y de principio de año, cuando en buen número de comunidades ejidales tienen algo de dinero proveniente de liquidaciones de cosechas de otoño, anticipos de avíos para las siembras de invierno, envíos en dólares que mandan los familiares desde los Estados Unidos.

Saben perfectamente que la gente del campo tiene algo de efectivo en la bolsa y la necesidad de un vehículo para moverse al campo, llevar la cosecha o ir al médico. Por eso arrecian el engaño ahora. Hay varios obstáculos clarísimos que hacen que lo ofrecido por estos falsos “redentores” sea una vil falacia, un fraude descarado y un robo con todas las agravantes.

Para empezar, el Tratado de Libre Comercio ahora llamado USMCA firmado en 1994 y actualizado, es preciso en cuanto a los vehículos que se pueden importar de Estados Unidos o Canadá con una antigüedad máxima de 10 años en muchos casos, pero con requisitos estrictos de emisiones, origen norteamericano y trámites formales por aduana. Nada de “barato y rápido” como prometen estos estafadores que al menos dicen pertenecer a la U.D.C. algo que no se ha confirmado de manera oficial, pero al menos así se presentan.

Además, las modificaciones que ha hecho el gobierno federal en los últimos años al pago de impuestos de importación, aranceles, IVA, DTA, entre otros más pagos, han vuelto prohibitivo para las familias del campo y de escasos recursos traer una unidad “chueca” o “chocolate” por la vía legal.

Los costos reales suben a decenas de miles de pesos, más inspecciones ambientales y pedimentos aduanales. Nada que ver con los “diez mil de enganche y ya”. El negocio sucio que arman estos delincuentes, que se escudan diciendo que son “líderes” y “representantes” de la U.C.D. es simple. Una vez que les entregan el dinero como “anticipo”, “derecho” o “cuota de inscripción” para un coche o pick-up con “registro de nacionalización” en fechas inmediatas, se hacen los invisibles. Desaparecen, no regresan ni a las cercanías del ejido donde esquilmaron a los incautos campesinos. Se esfuman con la lana y dejan a la gente sin vehículo, sin dinero y con la rabia atorada.

Entre las artimañas más rastreras que usan estas personas es que se identifican falsamente como de la U.C.D., y repartir volantes con propaganda mentirosa por todos lados, recorrer los ejidos con vehículos equipados con altoparlantes anunciando a todo volumen la “oportunidad única” de tener un vehículo 2004 o más nuevo, según el cuento a bajo costo con solo entregar diez mil pesos, y armar reuniones en las que, con toda la maldad, alevosía y ventaja, roban a los más desposeídos.

Se presentan como salvadores del pobre, pero son peores que los coyotes del desierto; al menos los coyotes no fingen ser tus hermanos. Lo que hacen estos falsos e hipócritas “redentores” que se escudan y protegen tras las siglas de la U.C.D. no tiene nombre, ni madre, en el buen y mal sentido de la palabra.

Es una vergüenza que se aprovechen de la necesidad de la gente del campo, que ya bastante batalla con la sequía, los precios bajos de los productos agrícolas y la migración forzada.

Autoridades y la misma Unión Campesina Democrática auténtica han alertado repetidamente en que no caigan, no entreguen un solo peso, denuncien a estos impostores. Si alguien les ofrece regularizar ahora en 2026 con “programa especial” o “contactos”, es fraude al 100%. Vayan directo a oficinas oficiales del gobierno si dudan, pero mejor no gasten en ilusiones. La verdad sale a flote, y esta tarde o temprano van a caer. ¡No más robos en despoblado disfrazados de ayuda! (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

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