Agua de Torreón: el atajo que envenena

Por Guillermo Robles Ramírez
Uno paga por un servicio que se supone limpio, sano, sin riesgos para la salud ni para la bolsa, y de repente resulta que todo era puro cuento. El organismo o la empresa que lo vende se lava las manos y le dice al cliente: “ah, pues ahora tú arréglalo”. Es la irresponsabilidad hecha costumbre.

El camino más fácil, el que siempre toman los que no quieren asumir lo que les toca. Y el que termina pagando la cuenta, como siempre, es el de a pie o el consumidor final y ahora sí que parejo desde ricos y pobres.

Viene esto al caso de lo que pasa aquí en Torreón con el agua que nos llega a la llave. El Sistema Municipal de Agua y Saneamiento, el SIMAS, que antes se conocía nomás como el organismo que nos surte el vital líquido y que sus directivos alardean de que es “de todos los torreonenses”, reveló hace poco más de un año algo que a cualquiera le pone la piel de gallina.

De los más de cien pozos que operan ahora, un buen número sigue con arsénico por encima de lo permitido. En abril del 2025, según reportes oficiales y monitores independientes, se hablaba de 17 pozos que rebasaban la norma, y otros estudios llegaban a decir que hasta el 85 o 88 por ciento de los muestreados excedían el límite de 10 microgramos por litro que marca la NOM-127-SSA1-2021, la que rige hoy. Antes, con la norma vieja, el tope era más laxo, de 25. Pero la cosa no ha mejorado; al contrario, se ha mantenido o hasta empeorado con los años.

Solo considerando que, en el 2007, cuando yo todavía andaba reporteando sobre el mismo tema, eran 14 pozos de 69 los que ya se pasaban de la raya. Hoy, con más pozos en funcionamiento, el problema no se ha ido. Sigue ahí, metido en los mantos acuíferos de la Comarca Lagunera, como una sombra que crece despacito pero seguro.

Y el SIMAS, en lugar de agarrar el toro por los cuernos y limpiar de verdad lo que distribuye, optó por el atajo que ya conocemos: recomendarle a la gente que compre e instale sus propios filtros en la toma de la casa. Como si el arsénico fuera culpa del que abre la llave por la mañana para preparar el café o bañar a los niños.

Pero fíjese usted la ironía. Las tarifas del agua en Torreón están entre las más altas de Coahuila. Uno paga y paga, mes con mes, por algo que se supone potable. Y luego, para que no le haga daño, le toca soltar más lana por un aparato que filtre el veneno que ellos mismos meten en la red.

Los ecologistas, como los del Encuentro Ciudadano Lagunero, que llevan años denunciando esto, lo han dicho clarito: es una falta de ética y de responsabilidad social. No es problema del usuario. Nunca lo fue. El que cobra el servicio es el que tiene la obligación de entregarlo sano.

Yo he visto esto de cerca, porque viví allá desde mi infancia hasta mis estudios universitarios y mis primeros años laborales en Torreón. Hace años, en una de tantas rondas que di por las colonias de Torreón y Gómez Palacio, platicaba con doña Chuy, una señora de la antigua que vivía por el sector La Rosita. Me contó, con esa voz cansada de quien ya no espera milagros, que su marido había empezado con problemas en la piel y después lo de los riñones. “Todo por el agua, periodista”, me dijo. “Nosotros no tenemos para comprar filtros cada año”. Yo tomé nota, como siempre, y publiqué la nota.

Pero el tiempo pasó y aquí seguimos, con el mismo cuento. El arsénico no perdona. Es un metaloide cabrón, que a veces anda solo y a veces se junta con azufre o fierro. Venenoso hasta para los que lo usan en pirotecnia o para endurecer los perdigones de cacería.

Se pueden imaginar lo que hace en el cuerpo cuando lo tomas día con día, diluido en el agua que hierves para el atole o que le das a tus chamacos en la leche.

La Organización Mundial de la Salud lo tiene clarísimo: no más de 10 microgramos por litro para proteger la salud. Aquí, según los monitores, hay pozos que llegan mucho más arriba. Y el SIMAS, con la mano en la cintura, les dice a los torreonenses: “si no quieren seguir tomando agua con arsénico, compren su filtro”. Y me cuestiono: ¿eso es ser “de todos”? ¿Eso es el compromiso que alardean en las oficinas?

La cosa se pone peor más porque La Laguna ya carga con décadas de este problema. Desde los años setenta, los científicos y los vecinos sabemos que los mantos acuíferos traen este regalo geológico. No es nuevo. Lo que sí es nuevo, o más bien lo que no cambia, es la actitud de evadir la responsabilidad.

En lugar de invertir de verdad en plantas de tratamiento potentes, en lugar de cerrar los pozos más contaminados o de mezclar mejor el agua de otros lados como el proyecto Agua Saludable para La Laguna, se opta por el camino fácil. El que deja la carga en la casa del usuario.

Y uno se pregunta, ¿hasta cuándo? ¿Hasta que más familias paguen las consecuencias en la salud? Porque el arsénico no avisa. Viene calladito, acumulándose, y un día aparece el cáncer, la hipertensión, los problemas en la piel.

Yo, que he cubierto desastres naturales, fraudes y corrupción por más de 35 años, le digo que pocas cosas me indignan tanto como ver cómo se le cobra dos veces al mismo pueblo: primero por el agua envenenada y después por el remedio que ellos mismos debieron dar.

Los organismos no gubernamentales lo han criticado fuerte. Y tienen razón. No es justo. No es ético. No es digno de un organismo que se dice público y que se financia con el dinero de todos.

Aquí en el norte sabemos lo que es pelear por el agua. La laguna nos lo enseñó. Pero también nos enseñó que la gente de a pie, la que madruga y paga sus recibos, es la que siempre termina cargando con lo que otros no quieren arreglar.

Por eso, amigo lector, cuando abra la llave y llene su vaso, piense nomás. Piense en esa señora que no puede comprar el filtro. Piense en los niños que beben lo que les dan. Y pregúntese si este “camino fácil” no será, en el fondo, el camino más cobarde. Porque el agua es vida. Y envenenarla, y luego lavarse las manos, es algo que no tiene perdón. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

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