Todo “pa´ rriba” y nada “pa´ bajo”

Por Guillermo Robles Ramírez
Se acabaron las fiestas decembrinas y año nuevo, ahora es momento de que los mexicanos despierten poniendo los pies sobre la tierra e iniciando otro año más en espera de los nuevos incrementos para el 2026.

Empezando el año con el incremento de la gasolina, golpea a todos los rubros ya que es el motor generador que se involucra en todos los procesos tanto de servicios como de producción industrial, obviamente también afectará al campo puesto que el costo para la distribución de los granos y el uso de los tractores para la cosecha requieren de combustible por consecuencia de incrementos a precios al consumidor final, obviamente que también se espera el incremento de la canasta básica para éste año y resto de los productos.

Así también como incrementos en otros productos que ya se habían autorizado desde el año pasado ante la Cámara de Diputados, como es el de refrescos y bebidas azucaradas, sueros orales, cigarrillos y otros productos de tabaco, aquellas empresas que operan en plataformas digitales, las casas de apuestas y juegos de azar, entre otros más que los mexicanos se darán cuenta conforme se inicie este nuevo año 2026.

La cuesta de enero es muy pesada, y eso que apenas está iniciando 2026, recibiéndonos con incrementos por todos lados, y aunque algunos mexicanos esperan que sea poco el incremento de la canasta básica, es evidente que el aumento en los alimentos también afectará a aquellos programas de gobierno federales, estatales, y municipales para darles desayunos a niños y adultos de la tercera edad.

Otro involucrado en la productividad en México es la luz; presentándose alzas en su costo por el servicio, pero así también ha crecido su cartera de morosos por la falta de ingresos de los usuarios; también otro de los energéticos como el Gas LP, así como el gas natural; tendrá su incremento cada mes dependiendo del comportamiento de la economía internacional, muy independientemente que se haya acordado un convenio para evitar «abismo fiscal» de los estadounidenses.

Sin estímulos fiscales o energéticos éste país presentará un panorama apocalíptico haciendo realidad las predicciones de los mayas que no precisamente el fin de mundo como la destrucción de la vida en la tierra, pero sí en los bolsillos de cada mexicano.

Todavía falta el otro estirón de incrementos, cuando lleguen los meses de junio, julio y agosto que son temporadas de graduaciones e ingresos escolares, que seguramente también ajustarán sus costos de acuerdo con el crecimiento del Producto Interno Bruto.

A toda ésta cascada de alzas en todo, como si fuese poco, también subieron sus tarifas o cuotas los Registros Civiles, así que aquellos que tienen en mente casarse, sufrirán los aumentos hasta para contraer matrimonio y de todos los demás trámites que se hacen vía Registros Civiles.

Anteriormente se decía que la cuesta era de enero y febrero de cada año, pero todo pinta diferente para el 2026, si no se hace nada para reformar en todos los rubros involucrados en materia legal de economía en donde se requieren cambios de fondo porque tal parece que resulta más fácil aumentar impuestos que generar empleos o incentivos fiscales para invitar más a los mexicanos a que se formalicen y no estén cada vez viendo como mejor opción la informalidad porque deja más margen de ganancia. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org

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