Las entrañas del poder: El bueno, el malo y PowerPoint

Por Olegario Roldan

“Vestir con demagogia al muñeco es la principal obsesión del cínico.”

José Luis Rodríguez Jiménez

Con la noble intención de comprobar que el “monitoreo en tiempo real”  efectivamente monitorea algo en tiempo real —y, de paso, en beneficio de la población, que nunca está de más mencionarla—, el presidente municipal, Pepe Chedraui, se dio una vuelta por las instalaciones de la Dirección General de Emergencias y Respuesta Inmediata (DGERI). Ahí, nos aseguran, la Policía de la Ciudad despliega un arsenal de herramientas tecnológicas “clave” para prevenir delitos y atender emergencias. Clave, aunque a veces la puerta siga abierta, la realidad es que navegamos en terrenos pantanosos.

Cerco dimensional 

En paralelo, y con el mismo entusiasmo con el que se inauguran conceptos, el Gobierno de la Ciudad decidió apostar por la transparencia y la cercanía —dos virtudes que, como todos sabemos,son de matices cambiantes y  se consolidan mejor en sesiones virtuales— mediante una capacitación titulada “Confianza y el Liderazgo en el Servicio Público”. La Contraloría Municipal, encabezada por Dulce Lilia Rivera Aranda, reunió a 340 personas servidoras públicas en una especie de misa laica donde la fe, en este caso, se deposita en la ética profesional.

El doctor Ntumbua Tshipamba, encargado de iluminar a la concurrencia, dejó claro que la confianza no es solo un valor moral, sino el eje técnico de cualquier institución eficiente. Nada como ponerle “eje técnico” a la confianza para que suene menos etérea y más medible, aunque en la práctica siga siendo tan escurridiza como siempre.

Porque, claro, hablar de ética en el servicio público no es accesorio: es el fundamento de la legitimidad, del sentido cotidiano de la función pública… y, aparentemente, también un excelente tema de PowerPoint. Todo muy en orden, muy bien intencionado, muy institucional.

La carabina de Ambrosio

Lástima que, mientras se afinaban discursos sobre confianza y liderazgo, este mismo miércoles alguien decidió poner a prueba el sistema con un ejercicio práctico: el robo de una patrulla de la Secretaría de Seguridad Ciudadana al sur de la ciudad de Puebla. Un pequeño recordatorio —casi pedagógico— de que entre la teoría y la realidad suele haber algo más que una ligera interferencia.

El bueno y el malo

El mandatario, en un giro digno de contorsionista político, decidió que no todos los Chedraui son iguales: algunos son villanos corporativos de manual y otros, casualmente, aliados respetables…

Sí hay Chedrauis malos y buenos, y Víctor Gabriel Chedraui es el bueno”, dictaminó el gobernador, como si se tratara de una cata selectiva de apellidos ilustres donde no todos pasan el filtro.

Por supuesto, no faltaron las cejas levantadas: más de uno interpretó que la reflexión no era tanto un análisis estructural, sino un mensaje siciliano al alcalde José Chedraui Budib. Porque en política, como en los vinos, siempre hay etiquetas que se degustan mejor en público.

Balín.- En México, sinónimo de chafa, de mala calidad. 

Cortesía de Diccionario vulgar

Humberto Sotelo

Deja un comentario