Julian Santiesteban

A tiro de piedra: Ni reelección, ni vida eterna y la «Amenaza» de nuevos partidos

El elector goza del sagrado privilegio de votar

 por un candidato que eligieron otros

Ambrose Bierce

Por Julian Santiesteban

A partir de dos circunstancias, una política y la otra legal, el resultado de la elección del 2024 en Quintana Roo, la representación política pudiera mejorar, pero hay un tercer factor que resulta fundamental para que se concrete: la voluntad decisoria para elegir perfiles adecuados y profesionales para las candidaturas.

Por cierto, la semana que arranca, concluirán los informes municipales de gestión. Con ello, para los y las presidentes y presidentas municipales, no habrá a partir de ahora, tema de mayor importancia que la construcción de las condiciones para la reelección. El lector pudiera pensar, acaso, que es más importante -y lo es- el diseño y aprobación de los presupuestos del próximo año; pero hasta dichos documentos estarán inspirados en lo político, particularmente por las obras que se proyecten y las áreas en las que deba incidirse entre la ciudadanía para mantener el poder.

Entrando en materia, en Quintana Roo hay hasta ahora sólo un partido político local: Más Apoyo Social (MAS) se llama. Lo lamentable, para los quintanarroenses, es que cinco asociaciones locales han confirmado la intención de obtener su registro ante el Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo), instancia que determinará en 2024 cuántos se “colgarán” del presupuesto, porque falta no es que hagan mucha. Hasta ahora, hay ocho partidos en Quintana Roo, además del MAS, siete con registro nacional. Redes Sociales Progresando en Quintana Roo, A. C., Partido Bienestar Ciudadano Quintana Roo, A. C., Organización Ciudadana Juntos Avanzamos, A. C., Transportación Cocucan, A. C., Movimiento Laborista Quintana Roo, A. C., son las aspirantes.

Por cierto, que una atinada decisión de la XVII Legislatura, fue rechazar la propuesta presentada precisamente por ese único partido local, que pretendía lograr que, en las coaliciones, se permita la asignación de votos a los partidos minoritarios. A esta práctica se le ha denominado “Claúsula de vida eterna”, pues como la ley exige que, para mantener el registro, cada partido debe obtener por lo menos el tres por ciento de la votación válida emitida, cuando alguno de esos partidos no la obtiene, la coalición puede optar por entregárselos. A nivel nacional la iniciativa en la Cámara de Diputados se presentó el año pasado por el Partido Verde Ecologista (PVE) y fue rechazada. En Quintana Roo, hasta ahora también. Si se mantiene así, lo partidos que no demuestren tener arraigo efectivo desaparecerán, que es el muy probable caso del MAS; que intentó hacer una ley a modo para impedirlo. Qué bueno que no lo logró.

Y en lo que respecta a la no reelección, ha comenzado el rumor de que, en lo local, aunque la ley lo permite, no habrá reelección de diputados, por lo menos en lo que se refiere a los de la 4T; lo cual resulta atinado, no sólo porque ello abre la posibilidad a la participación de políticos diversos, sino porque, ciertamente, la mayoría de los actuales legisladores ha dejado mucho -muchísimo- qué desear. Cuando está ya corriendo el segundo y último año de esta legislatura, que durará uno menos para emparejar los calendarios electorales en 2024, muchos y muchas de los/as legisladores/as han pasado en la intrascendencia total, lo cual no tuviese nada malo si los resultados para con sus representados se hubieran cumplido. Y no es que, en el norte, haya mejores resultados, pero tienen la ventaja de acumular 8 de 15 distritos; pero en el sur hay tres, y los diputados son verdaderamente para el olvido.

Pero para mejorar, falta que, quien “escoge”, recoja perfiles profesionales, con probada capacidad y compromiso. El escribiente lo ha dicho, la lealtad al proyecto y la cercanía son cuestiones que se infieren, deben ser requisitos fundamentales, pero no los únicos. De los dichos, como el presidencial, de “noventa por ciento honestidad, diez por ciento de capacidad”, pudieran desprenderse muchas explicaciones de cómo andamos; pero seguir así, solo condena a los mismos resultados… sobre ello, el lector tiene la mejor opinión.

Y en donde se mantiene la duda aun, es a nivel de los municipios. Como lo ha apuntado el escribiente, hay claroscuros por todos lados, pero los  desempeños bastante “grises” en Bacalar, Cozumel, Felipe Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas, debieran ser ya parte de las prioridades por atender. De Benito Juárez ni hablar, con la contingencia ambiental a todo lo que da y que nadie reconoce y con un Puerto Morelos que, cada vez más, evidencia que haber optado por la actual alcaldesa, solo para aprovechar la popularidad y como compensación por un marido asesinado, fue más que un error (porque esos fueron los factores decisorios, aunque se nieguen); solo por mencionar algunos; aunque a “algunos” no les guste la mención. Ahí hasta ahora no hay señales claras, pero deberá haberlas en las siguientes semanas. Al tiempo.

COMENTARIO MORBOSO

Y a propósito de procesos e instituciones electorales, la consejera presidenta del Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo), Ruby Pacheco Pérez, ha ofrecido al gobierno estatal, justo lo que nunca ha hecho desde que, en diciembre de 2022, asumió el cargo: tener una administración ordenada y austera.

En los primeros seis meses de estar en el cargo, Pacheco Pérez, ha recibido del Órgano de Control Interno del Ieqroo, a cargo de José Polanco Bueno, infinidad de observaciones administrativas, de las cuales, ¡75! Han quedado firmes, por casi cuatro millones de pesos. Los motivos son de lo más variopinto, desde la disposición de recursos de manera discrecional para liquidación de personal, como arrendamientos o contratación de personal, además de omisiones en el pago de impuestos, rentas sin justificar de equipos de fotocopiado, inconsistencias en los pagos extraordinarios al personal de la institución, entre otros tantos.

El ofrecimiento de la funcionaria electoral, lo hizo en el contexto de los acercamientos que, dijo, ya tienen con la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), para la autorización del presupuesto para el 2024, pues señaló que se ceñirían a los lineamientos de austeridad, “para, si nos recortan, que no nos recorten mucho”, dijo. Lo cierto es que, si de algo no es garantía la gestión de Pacheco Pérez, es de austeridad y orden administrativo y, eso, en sí mismo, ya es una desgracia para la institución, pero, sobre todo, para la calidad de democracia que se tiene. Demasiado cara; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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