Guillermo Robles Ramírez

Un día inusual

Por Guillermo Robles Ramírez

            Esta es la primera vez que se festeja el Día de las Madres de forma distinta, en una pandemia en donde ni siquiera el coronavirus pudo impedir el festejo a todas las madres. Seguramente de una manera distinta a la de otros años, pero las mamas estuvieron de manteles largos y felices porque recibieron noticias diferentes a lo que al Covid-19 se refiere.

            Las redes sociales desde temprana hora rompieron los escandalosos temas saturados por la pandemia y los “memes” de un Presidente de la nación inepto y la carencia de las cervezas como si éste último fuera el fin del mundo. Por fin algo diferente publicado no solo en redes sociales sino también en los medios de comunicación.

             Es bueno recordar dónde y cómo surge e inicia la idea de celebrar a las madres. Proviene de épocas remotas de la Grecia antigua cuando se le rendía culto a la Diosa Rea, como la madre de los dioses en el mundo mitológico.

            Lo más parecido a lo que celebramos en la actualidad se originó en el siglo XVII, en Inglaterra cuando un domingo del año los “ricachones” le daban un día libre para que visitaran a sus madres permitiéndoseles hornear una tarta para llevarla de regalo; a ese día se le conoció en aquella época como Domingo de la Madre.

            En los EU, se realizó en 1872 por la escritora Julia War Howe siendo una manifestación pacífica invitando y presidiendo principalmente a las madres que fueron victimadas por la guerra de la milicia, para honrarlos.

            Aquí en nuestro país los aztecas rendían culto a la madre de su Diosa Coyolxauhqui representada por la Luna, rindiéndole tributo con esculturas en oro y plata, haciendo una peregrinación en distintos puntos de México antes de la conquista, siendo los festejos con motivos de la maternidad entre los pobladores teniendo un carácter de tipo religioso.

            Los tiempos cambian, así como también los festejos porque aquel hijo que alguna vez en la escuela le sacaba lágrimas con la canción “Señora, Señora” interpretada por Denisse de Kalafe, fueron cambiados por el mariachi a deshoras ahogados en alcohol y terminando sus seis canciones sin faltar la respectiva serenata para las madres y seguirle a la parranda.

            La palabra “mamá”, ha tenido su deformación en la medida que se va creciendo, es decir, mientras son pequeños les dicen “mami”, conforme van creciendo es “mamá”, después “madre”; siendo adolescente “jefa” o “jefecita”, luego pasa a su nombre de pila y posteriormente termina con mi “viejecita” o en su defecto como diría Gordolfo Gelatino, uno de los más famosos personajes de Los Polivoces “mi cabecita de algodón”, inmortalizando no solo dicha frase sino que se convirtió en un icono de la comedia mexicana a mediados de los años setentas a la fecha.

            Un día inusual para el sector restaurantero principalmente, así como algunos otros sectores de consumismo para el Día de la Madres. Posiblemente en este año para muchas de ellas ahora sí fue un día a disfrutar sin necesidad de estar con el estrés de los esposos renegando y haciendo corajes por las largas filas en los restaurantes o bien, el caos vial en donde todos intentan de manera desesperada salir de los hogares para celebrar a sus madres, pero terminando el día muy agotador para todas esas madres que tuvieron que soportar el mal genio de sus conyugues para celebrar el Día de las Madres.

            Un año diferente en donde su importancia no se trata del consumismo para conmemorar a las mamás de este país, sino su importancia en la unión familiar y con una sana distancia para celebrarlo. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) www.intersip.org

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