Las entrañas del poder: Mientras reciclan partidos, Harfuch ya juega en otra liga
Por Olegario Roldan
¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?.
Confucio
Más partidos, mismas mañas
La política mexicana sigue demostrando que reciclar es su deporte favorito
México estrena dos nuevos partidos y, curiosamente, ambos huelen a refrito. Por un lado, el proyecto de Guadalupe Acosta Naranjo, heredero de la eterna nostalgia opositora; por el otro, el de Hugo Eric Flores, experto en cambiar de siglas sin cambiar de libreto. Uno presume ser “nuevo” aunque arrastra viejas caras; el otro vende paz mientras se acomoda al poder. El Instituto Nacional Electoral les dio luz verde, pero no credibilidad. Y ahí van, listos para 2027, sin alianzas y con la difícil misión de demostrar que no son solo otro negocio electoral disfrazado de esperanza ciudadana.
Harfuch: arriba, arribototota…
En Morena la carrera por 2030 parece más trámite que competencia
Si las encuestas son el termómetro del poder, Omar García Harfuch no solo va caliente, va hirviendo. El sondeo de Gobernarte lo coloca con una ventaja tan amplia rumbo a la Jefatura de Gobierno en 2030 que sus rivales parecen correr en otra pista… o en otro deporte. En Morena, mientras unos apenas levantan la mano, Harfuch ya tiene medio cuerpo dentro de la boleta. Y siendo francos, con ese nivel de arrastre y disciplina política, pensar en la Presidencia ya no suena descabellado, sino casi inevitable. A este paso, alcanzarlo no será difícil… será imposible.
T-MEC: primero la seguridad, luego el business
Washington dejó claro que sin seguridad, aquí no se firma ni el recibo
La re-negociación del T-MEC ya no gira solo en aranceles, fábricas y exportaciones; ahora el verdadero “pilón” está en la seguridad. Y es que en Washington ya entendieron que no se puede hablar de libre comercio mientras el narco, la corrupción y los compadrazgos políticos anden como Juan por su casa. Para Estados Unidos, la ecuación es simple: sin estabilidad, no hay negocio. Porque una cosa es mover mercancías y otra muy distinta moverlas entre balazos, extorsiones y aduanas bajo sospecha. En pocas palabras: si México quiere firma, primero tendrá que demostrar que aquí manda el Estado… y no otros “socios” más pesados.
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