La Perla y el susto
Por Guillermo Robles Ramírez
Uno se sienta en un café del centro de Saltillo y, tarde o temprano, sale el tema. No el homicidio, que en Coahuila ha bajado de verdad y hasta Torreón tuvo rachas largas sin uno. Sale el otro: el robo de toda la vida. El de la camioneta en la colonia, el de la tiendita de la esquina, el del taller que ya les entraron dos veces en el año y el ladrón hasta se tomó un refresco antes de irse. Fíjense ustedes cómo cambia el paisaje según quién hable.
De los 38 municipios, Torreón sigue cargando el mayor volumen. Hasta agosto de este 2026 el Secretariado Nacional contabilizó 12 mil 173 delitos en esa ciudad, por encima de Saltillo. En 2025 cerró con más de 17 mil. Y en víctimas de robo la diferencia se siente: casi 900 en Torreón contra poco más de 180 en la capital, según el mismo corte. Pos la cosa es que el Ayuntamiento y su policía municipal andan de cuentas alegres. Hablan de baja en el índice, de estrategia, de C2, de coordinación. La Fiscalía, por su lado, ha dicho que judicializar más casos recortó robos entre 30 y 35 por ciento. Cada quien ve con ojos distintos.
No es nuevo. Hace dieciséis años ya se veía la misma rasurada. Entonces la municipal aceptaba unos cinco mil y pico y el Ministerio Público andaba por los seis mil quinientos. Hoy los números oficiales ya no se cruzan tan fácil en público, pero el patrón se reconoce. Imagínense nomás: el comerciante de Rincón La Merced o el de Gregorio García no lee el boletín; lee la reja partida. Los organismos empresariales de La Laguna siguen quejándose, aunque con menos alarido que antes. La orden de arriba, cuando llega, suele caber en una palabra: bájale.
Las generaciones de ahora preguntan más. Conocen derechos, graban, denuncian… o a veces no denuncian, y eso también infla o desinfla las carpetas. Y usted lector sabe a qué me refiero. Uno que recorrió agencias en los noventa y después vio cómo se maquillaban reportes entiende que minimizar no es lo mismo que resolver. Se puede tener mejor percepción y Torreón la mejoró bastante en las encuestas del Inegi, y al mismo tiempo seguir siendo el municipio que más carpetas acumula. Las dos cosas caben. Lo que no cabe es tapar el sol con un dedo.
Nadie pide milagros. Pide que la cifra que se dice en conferencia se parezca a la que vive la gente que deja el carro afuera o cierra la ferretería a las ocho. Si las autoridades de la Perla de La Laguna quieren una ciudad más limpia de hurtos comunes, que dejen de jugar con la inteligencia de quien ya no se traga el discurso entero. El remate no está en el comunicado. Está en si el vecino puede dormir sin el Jesús en la boca por el ladrón de la esquina, no por el de la nota de ocho columnas. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023) www.intersip.org
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