El Sendero de los Iluminados: Sadomasoquismo cósmico
Por Alan Prado
Y has salido de la ignorancia, aunque solo un poco.
La ignorancia no es un concepto antagónico al conocimiento, sino que es su reverso, su sombra que le confiere valor.
Si una persona estuviera completamente libre de la ignorancia, la chispa de las preguntas se extinguiría, y para evitar que la motivación por el descubrimiento se desvaneciera, la perfección del entendimiento no representa una luz, sino más bien un estado de reposo perpetuo en el que no existe vitalidad.
《Un grado limitado de ignorancia es lo que nos anima a vivir》.
Esta situación impulsa nuestro pensamiento y otorga significado a nuestra voluntad.
Es la brecha entre lo que conocemos y lo que elegimos no saber.
Cada instante de conciencia es un momento de delicado equilibrio. Con el aumento del conocimiento, la ignorancia nos recuerda hasta dónde alcanzan nuestras capacidades.
A medida que aprendemos más, no disminuimos en ignorancia; en su lugar, nos volvemos más conscientes de la vasta extensión de lo que aún ignoramos.
La ignorancia no representa una falla en el ser humano, sino un requisito fundamental para la humanidad. Cuando alguien cree saberlo todo, pierde su curiosidad, fe y sentido de propósito.
Por lo tanto, se puede afirmar: «Y has salido de la ignorancia, aunque solo un poco», lo que significa que has adquirido tanto de la ignorancia que ahora puedes buscar, sin caer en la desesperación.
La conciencia cósmica no otorga al ser humano un conocimiento absoluto, ni lo dejará totalmente sumido en la ignorancia, sino que lo coloca en un espacio intermedio, donde las preguntas surgen y el sentido toma vida.
Porque esa pequeña parte de ignorancia que cargamos actúa como la semilla, de la cual emana la comprensión, y de ahí florecen los jardines de la conciencia.
Al contemplar el universo, se comprende que la ciencia y la ignorancia no son adversarias, sino que son dos corrientes de un mismo río, que convergen para mantener el flujo de la existencia.
Solo la Sabiduría Suprema posee el conocimiento pleno, en cuanto al ser humano aprenderá, y en cada instante surge una nueva conciencia, recordando que no fue creado para abarcarlo todo, antes de experimentar la expansión de todo, y la existencia comparte su asombro.
Simplemente se revela el ardor que aparentabas no poseer, ese que reposaba bajo tus escombros, camuflado entre las cenizas de lo que en algún momento fuiste; el que ocultaste bajo tus dolencias, tras la fachada de alguien que aprendió a reprimir sus sentimientos para no sucumbir.
Lo has aprendido sin necesidad de palabras, únicamente con conciencia, con una mirada que despoje y te haga recordar que todavía estas con vida.
Sin embargo, tú, sin comprenderlo, provocaste algo mucho más vasto: sin querer, consumes todo lo que permanece intacto, lo poco que tu espíritu ha conseguido resguardar.
Así fue como, sin ser conscientes, nos transformamos en reflejo y fuego, en imagen y combustión: muestra tu fuego reprimido para que recuerdes que nunca dejó de estar presente en ti.
Desbordate para que la reflexión se descomponga en fractales de sonido.
Existen larvas de recuerdos consumiendo tus latidos inertes y vacíos.
Inhala conocimiento que destroze tu ser interior.
Eres un eco convulso capturado en tu propia tormenta, donde el silencio devora a bocados lo poco que persiste de tu esencia.
Eres una Expulsión mental de un recolector de cartón desquiciado..
《No redacto para los racionales. Escribo desde la ruptura, para aquellos que también gotean en silencio dentro del pensamiento》.
Y en última instancia, es preferible ser honesto y abandonar la autoilusión..
Porque aquel que finge ser virtuoso, de alguna manera acaba sucumbiendo a la tentación del Diablo.
¡Rebelde en su máxima expresión!
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