El Sendero de los Iluminados: La percepción de lo infinito
Por Alan Prado
Es la percepción de que poseemos un poder infinito.
Las restricciones que identificamos suelen ser las que nosotros mismos imponemos.
No es el fracaso lo que nos causa temor, sino la carga que sobrelleva el liberar por completo nuestras energías y capacidades.
Deja de minimizarte para que los demás se sientan cómodos.
Asume la plenitud de tu poder y permite que el mundo sea testigo de tu resplandor.
Contamos con un poder sin límite: la verdadera fuerza reside en nuestro interior, y que nuestras habilidades son ilimitadas a menos que impongamos restricciones. Con frecuencia pensamos que existen limitaciones externas, sin embargo, en realidad son manifestaciones internas o inquietudes personales.
El temor no es al fracaso, sino a la responsabilidad: Muchas personas sienten temor al fracaso, la verdadera responsabilidad consiste en reconocer todo nuestro potencial. Liberarse de las limitaciones propias significa afrontar la obligación que acompaña a la fortaleza: vivir nuestras vidas al máximo de acuerdo a lo que realmente podemos ser.
Evita el auto-desprecio: Un número elevado de individuos tiende a subestimarse o a reprimir su energía para «encajar» o «no incomodar a los demás».
Permite que el mundo aprecie tu luz: exhorta a una liberación interna: a estar completos en nuestra conciencia, ambición y emociones, y a compartir nuestra energía y creatividad con el mundo sin pedir disculpas ni sentir miedo.
Todos poseemos enormes energías, y el auténtico temor no radica en el fracaso, sino en la transformación integral que se produce cuando ejercemos nuestro verdadero potencial.
Mi aislamiento.
Es ese momento en el cual apaciguo a mis tormentos internos.
Una tranquilidad que resulta efímera.
El reloj ha cesado su marcha.
El tormento se encuentra interrumpido.
«La caída de Satanás representa la emancipación de la mente, la mentalidad subyugada y el valor para indagar y dominar la oscuridad interna».
《Nadie puede aportar la luz del lucero de la mañana sin la sabiduría que proviene de su propia oscuridad》.
Y… ¿Con qué ética podemos calificar a Satanás de mentiroso y autor de la maldad?
¿Quién está libre de culpa para lanzar la primera piedra?.
Alan Prado (AMEP 11:11).
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