El Sendero de los Iluminados | Inframundo
Por Alan Prado
Siempre enfrentarás dificultades. Aprende a gozar de la vida mientras las solucionas.
Las personas no determinan su futuro, establecen sus hábitos y esos hábitos son los que influyen en su futuro.
En la existencia solo puedes dominar dos aspectos: tu dedicación y tu disposición.
No preguntes cómo comenzar. Comienza y después pregúntate cómo mejorar.
La felicidad está menos relacionada con el placer y más con el sentido de propósito.
La vida se torna más complicada cuando tienes grandes expectativas del mundo y pocas de ti mismo.
La vida se facilita cuando esperas mucho de ti y poco del mundo. Altos criterios, bajas expectativas.
La mayoría de tus dificultades son fundamentalmente tu mente exagerando asuntos triviales.
No busques secretos cuando lo que necesitas son prácticas repetidas.
No permitas que tres factores te controlen: las personas, el dinero o las experiencias pasadas.
En cada desafío o incluso en una tragedia, existe una oportunidad. Y si te preparas para identificar esas oportunidades, podrás tomar el control de la situación e incluso transformarla en algo positivo o, si no es posible hacerla positiva, al menos algo beneficioso puede surgir de ella.
Agradece todos los días, porque aunque pienses que no tienes motivos, tu día «normal» es el anhelo de otra persona.
Desde el jardín del edén, el ser humano desciende, simbolizando su elección de liberarse de la dependencia y la servidumbre.
Se trata de un procedimiento de desvinculación que promueve la existencia personal.
La ética actúa como una fachada del ego que requiere de eventos externos para construir una realidad engañosa.
Por esta razón, cuando no logra identificar algo, se siente inquieto, ya que su vivencia se limita a ideas equívocas que únicamente favorecen a aquellos que dominan el sistema.
Al sumergirse en las sombrías corrientes del Inframundo, el alquimista se topa con la serpiente marina, y deberá aprender a navegar en su subconsciente, para desarrollar una voluntad y autonomía de hierro que le permita ascender como una antorcha que lleva la llama oscura.
Esta llama, a su vez, actúa como el contenedor del fuego de la sabiduría y la libertad.
Alan Prado (AMEP 11:11).
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