EL LAVADERO… Las rutas del dinero sucio
Cecilio García Cruz
Jesús Te Ampare
Ahí cubrió narcotráfico, delincuencia organizada, justicia y seguridad nacional, en los años de una escuela periodística marcada por Julio Scherer García.
Ravelo eligió una de las especialidades más peligrosas del oficio: escrutar al crimen organizado, pero también sus relaciones, sus complicidades, sus protectores y sus negocios.
En México eso significa caminar sobre cristales. Una palabra puede generar una amenaza; un documento puede incomodar a un gobierno; un nombre puede despertar enemigos. Y una averiguación puede costar mucho más que un empleo.
Y Ravelo lo sabe. Por eso lleva décadas escribiendo sobre capos, narcotráfico, corrupción, seguridad y poder.
Ha recibido reconocimientos nacionales e internacionales…pero también amenazas de muerte.
En 2008 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo otorgado por el Club de Periodistas de México y, en 2013, el Premio Rodolfo Walsh por Narcomex, durante la Semana Negra de Gijón.
Su bibliografía es extensa. Y ahora llega otra investigación: El lavadero.
El libro está programado para aparecer editorialmente el próximo mes de octubre y será presentado en distintas ciudades: Guadalajara, Veracruz, CDMX, Monterrey, Washington, D.C., Houston y Nueva York,entre otras plazas.
Pero lo importante no será la presentación. Serán los nombres, los documentos, las rutas, las conexiones y las pruebas que sostengan cada revelación.
Porque señalar es fácil; documentar es otra cosa. Y cuando se habla de crimen organizado, políticos y lavado de dinero, esa diferencia resulta fundamental.
Ravelo tendrá que demostrarlo página por página. Si lo consigue, más de uno tendrá problemas para dormir.
Porque las balas hacen ruido; las transferencias bancarias, no. Los sicarios dejan cadáveres. El dinero lavado deja empresas, propiedades, cuentas, fortunas y respetabilidad.
Tal vez por eso durante tantos años perseguimos al hombre equivocado. Buscamos al narcotraficante con botas, pistola y camioneta blindada, cuando quizá también deberíamos mirar al hombre (o mujer) de traje sastre que nunca toca una droga, nunca dispara y nunca aparece en una fotografía policial. Solamente mueve el dinero. Y cobra.
Ahí está el verdadero poder. Porque el crimen organizado puede sobrevivir sin un capo; otro ocupará su lugar. Pero difícilmente puede sobrevivir sin dinero limpio. Y para convertir millones sucios en fortunas respetables, siempre hace falta un lavadero.
No cabe duda, por las venas de Ricardo Ravelo corre el periodismo como una herencia genética, como una condena y como una vocación.
Es un crítico feroz del abuso del poder, de funcionarios cleptómanos, mediocres y torpes.
Es la pesadilla viviente para muchos políticos. Lo sueñan despiertos, le temen dormidos.
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