Guillermo Robles Ramírez

El eterno problema

Por Guillermo Robles Ramírez

La habilidad del ser humano para adaptarse al medio ambiente es algo que nos distingue entre las demás especies, pero sin duda el vital líquido es necesario para que cualquier ser vivo en la Tierra pueda vivir. Es por eso que aquellas comunidades que logran superar las adversidades de una zona geográfica en donde el agua es escasa como lo es el desierto tiene más mérito.

Siendo el vital líquido uno de los más explotados, pero sobre todo en aquellas regiones en donde son consideradas zonas conurbadas son las que más sufren como es el caso de la Comarca Lagunera, porque cada día el agua subterránea de Coahuila y Durango se contamina de arsénico por el descenso paulatino de los niveles acuíferos siendo mayor la extracción que la recarga.

Para poder frenar esta situación hay que hacer efectiva la veda para que no se extraiga más agua de la absolutamente necesaria, y esa es para consumo humano, pero por desgracia existen intereses de por medio entre políticos e industria que no lo respetan.

La contaminación con arsénico del agua “potable” de La Laguna de Coahuila y Durango y preferentemente de Torreón, no es nueva, es un problema ancestral por la excesiva profundidad en las perforaciones de las norias o pozos para abastecer a la población de este líquido.

Que lo recuerde en lo personal, muchísimos años en el que han intentado enfrentar esta situación por autoridades locales, estatales y federales, pero sin resolución alguna.

Administraciones locales, estatales y federales van y vienen y el arsénico en el agua que beben los laguneros de Durango y Coahuila, sigue prevaleciendo, pues solo se han hecho intentos por eliminar, pero sin avances satisfactorios.

Se encuentra por naturaleza en la corteza terrestre de la profundidad en que se hace la extracción del líquido y sus riesgos para la salud de los humanos son serios y varios, empero, al no tenerse otra alternativa, los Sistemas Municipales de Agua y Saneamiento de La Laguna, venden esa agua con o sin arsénico y sus pobladores la beben porque no hay de otra.

Actualmente SIMAS Torreón, en sus estanques de almacenamiento colocó “filtros” que por desgracia no eliminan o “filtran” el 100 por ciento del arsénico, aunque lo declaren digan las autoridades.

Aunque en los largos años desde que se presentó la contaminación, los avances han sido nulos, es decir, es probable que el porcentaje de arsénico se ha disminuido, aunque no en un porcentaje que deje de ser una amenaza para la salud de quienes la beben que se dice viene procedente de pozos perforados en el Municipio de Francisco I. Madero, Coahuila, y que es canalizada por SIMAS de Torreón.

Lamentablemente, como ha sido en los viejos y nuevos tiempos, ha existido muchos interesados en intentar acabar con el problema del arsénico y seguirán haciéndose estudios de organismos no gubernamentales y reciben solo explicaciones inciertas y desconcertantes al afirmarse que se está “atendiendo” esta situación que, aunque no del todo es una falsedad el asegurarlo.

Es tiempo que a los laguneros les den una solución, al menos una explicación sobre el avance del arsénico en aguas que se les venden como “potables” que solo son un veneno letal para sus consumidores, siendo lo peor de lo peor, que hasta pagan por ella sin compasión de las autoridades que la comercializan. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México)

www.intersip.org

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