Desafío: Los Idus de Yunes

  • Los Idus de Yunes
  • Monarquía Infamada
    Por Rafael Loret de Mola

Como nunca, el ocultismo en política posee una enorme importancia, entre otras cosas porque la madurez de la sociedad, lenta pero gradual, ya no permite jugueteos externos ni manipulaciones excesivas; buena parte de la misma, hablamos de México, comienza a identificar a la clase política por sus desplantes y exabruptos en plena eclosión de demagogia. Por ejemplo, aquel inútil “duelo verbal” entre el felón ex gobernador veracruzano, Miguel Ángel Yunes, y el icono de la izquierda entonces en campaña, Andrés Manuel, quien dijo que él es “peje” pero no “lagarto”, para irse definiendo a sí mismo.

Yunes no debiera tomar el riesgo de acusar sin elementos de causa definidos, esto es con todos los pelos de la burra en la mano como dicen los rancheros, dados sus precedentes como desfalcador del ISSSTE –desaparecieron fondos por tres mil millones de pesos-, y presunto asesino de su ex jefe, Ramón Martín Huerta, en la Secretaría de Seguridad Pública en septiembre de 2005; lo delató su actitud angustiosa cuando, a caballo, llegó al lugar del derribo del helicóptero fatal antes que el ejército y pudo modificar la escena del crimen a satisfacción propia. No hubo un intento de aterrizaje forzoso sino un desplome en caída directa.

Yunes, además, fue protegido de la siniestra “novia de Chucky” –el pretendiente, durante mucho tiempo, fue el propio Miguel Ángel-, Elba Esther Gordillo, recién casada con su abogado en medio de una batahola, a quien usó en su beneficio y luego desechó como lo hizo también con su filiación priista pensando en embaucar a algún otro ingenuo, en este caso el dirigente panista, Ricardo Anaya Cortés, el imberbe de la política nacional rebasado por los grandes tiburones azules.

El duelo, que no se dio porque Andrés Manuel no quiso debatir por temor a “perder la cartera” –confirmando lo gorda que es-, de cualquier manera lo ganó éste porque de la bodega misteriosa de Córdoba surgieron evidencias sobre los pagos recibidos por Yunes Linares por parte de Duarte antes de que rompieran los dos por intereses personales aviesos. Lo peor, que me consta, es la proclividad de un sector de la prensa veracruzana por estirar la mano y obtener beneficios del gobierno con amplísimo margen. El 7 de junio del año pasado, a sólo tres días de los comicios estatales, no fueron pocos los porristas de Yunes quienes intentaron callarme y se llevaron una regadera.

Pareciera que el drama de Veracruz es el espejo exacto de cuanto sucede con las interrelaciones entre México y el ominoso vecino del norte al que tanto se aferran como si buscaran un paraíso. Y siguió Cuitláhuac García “obsequiando” impunidad.

La Anécdota

Me rio, a carcajadas, de la justicia a la española. Ya la padecí hace poco más de siete años y sé de lo que hablo: no hay Amparo contra las denuncias prefabricadas o falsas y se procede por una intuición ciega basada en las modas pasajeras y el histrionismo de los acusadores. Al revés de lo que es norma universal, en esta tierra se es culpable hasta que se demuestre lo contrario, al revés vamos lo que hace más sencillo el trabajo represivo de sus genízaros. Lo puedo probar.

Por eso indignó tanto el absurdo final del escandaloso caso Noós en el cual fueron involucrados el cuñado del actual rey, Felipillo, y su hermana la llamada Infanta Cristina, quienes viven, muy orondos, en Suiza. Sentenciado a seis años y tres meses de prisión por haber desviado dos millones 600 mil euros en principio, Iñaki Urdangarin, el consorte feliz de la monarquía pútrida, no pisará la cárcel y fue primero objeto de una dura acción coercitiva –mucho menor a la de sus socios- y después beneficiario de libertad SIN fianza, luego de casi cinco años de proceso escandaloso. Orejas y rabo.

Lo que es de temer es la reacción de los españoles engañados y aún engatusados por los reyecitos Borbones –con sangre mexicana como explicó en “El Alma También Enferma”-, quienes ya están cansados de llevar sobre sus maltratados hombros el peso de una Corte tan inútil como rapaz, corroída hasta sus cimientos y sin la menor representatividad popular. Ya eso del derecho divino de los reyes no se lo cree ni el Papa jesuita.

Es hasta vulgar que los reyes sigan en el Palacio de la Zarzuela que debiera ser uno más de los paseos pintorescos alrededores de Madrid, la infamada, para mantener la fuente principal de sus ingresos: el turismo. Entonces, veremos cuál será el sitio en la historia de los coronados y, sobre todo, de quienes debieron ser monarcas y no lo fueron por órdenes del deplorable “caudillo” Franco.


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